Mis tebeos favoritos XVII: Paracuellos, de Carlos Giménez

Con esto de hacer una lista de favoritos, uno se da cuenta de lo volubles y cambiantes que son los gustos. Arbitrarios, caprichosos, a veces inteligentemente absurdos y otros estúpidamente academicistas… personales, en una palabra. Haciendo esta lista me estrujo las meninges intentando justificar porqué pongo uno antes que otro y la verdad es que la única respuesta es que todos son tan buenos que están casi al mismo nivel. Que un tebeo sea el decimosexto o decimoséptimo sólo depende de cómo me haya levantado ese día o de lo bien que haya digerido el desayuno.
Digo esto porque después de releerme el siguiente tebeo de la lista, me entran ganas de avanzarlo diez o quince puestos en la lista, y no entiendo muy bien cómo he tardado tanto en que aparezca Carlos Giménez en esta lista.
Y aunque cualquier tebeo del maestro es una obra merecedora de estar en cualquier listado, me voy a centrar en un tebeo que me impacta y emociona todas y cada una de las veces que lo he leído: Paracuellos.
Apenas acabada la dictadura franquista y mientras abordaba la actualidad de la transición desde su serie en EL PAPUS, Giménez consiguió llevar al papel una obra que archivaba en su corazón desde años antes: sus recuerdos de infancia en el Auxilio Social de Paracuellos. Recuerdos que se transformaron en viñetas para contar la vida de estos niños desamparados, que tuvieron que alejarse de sus familias tras la guerra, pasando su infancia en estos centros. Historietas que desbordan una humanidad y ternura apabullante, con esos niños de grandes ojos de mirada perdida, pero que no cae en ningún momento en el melodrama, sino que sabe ir más allá y mostrar lo que había tras la vida de estos niños. Giménez consigue lo increíble al hacernos un perfecto fresco de la situación española de posguerra a través de la mirada inocente de estos niños aislados, que no comprenden qué ha pasado fuera de las paredes del Auxilio Social y que encuentran la felicidad en un tebeo de El Cachorro o en un trozo de queso reseco con el que matar el hambre. Un retrato que sabe además reflexionar desde la perspectiva de la historia, evitando que el olvido entierre el dolor de unos niños que simboliza perfectamente lo que vivía una sociedad desgarrada por la guerra civil y oprimida en una dictadura.
Una obra que demuestra además el grado de complejidad y perfección a la que se puede llegar en la narración gráfica. Giménez planifica milimétricamente las páginas, prepara la puesta en escena de cada viñeta para que el lector vaya exactamente donde quiere. Esas viñetas donde sólo vemos la cara de un niño, en un fondo blanco, despojado de todo efecto que no sea la fuerza de esos grandes ojos que nos transmiten un profundo dolor, cargado de madurez y sentimiento. Una mirada que es casi imposible de soportar sin sentir como el pecho nos oprime y la emoción nos abraza hasta dejarnos sin respiración.
Recuerdo que mi primer contacto con Paracuellos fue en los álbumes de Papel Vivo que leía en la biblioteca. Acostumbrado a leer a Asterix, Tintin, Lucky Luke o los tebeos de Novaro o Vértice, leer con 13 años la obra de Giménez fue un shock completo. Primero a nivel personal, porque me obligó a reflexionar sobre temas a los que nunca me había enfrentado, que quizás tan sólo había oído de lejos hablar a “los mayores”, pero también porque me enseñó que el tebeo era mucho más que un entretenimiento.
Era la memoria de la sociedad en la que vivía y de la que debía aprender.
Y en eso estoy.

Ediciones en España
Paracuellos se publicó originalmente en 1977 en la revista Muchas gracias para pasar después a YES, una de las revistas editadas por Amaika (la editorial de EL PAPUS), aunque pronto tuvo edición recopilatorio en la colección Papel Vivo. El segundo volumen se editó en la revista Comix Internacional, para ver después ser recopilado por Papel Vivo a principios de los 80.
Afortunadamente Glenat comenzó a recuperar esta obra maestra hace unos años en una exquisita edición, momento que Giménez aprovechó para seguir la serie, de la que han aparecido hasta el momento cinco volúmenes.

Enlaces.
Textos (excelentes) de Antonio Martín, Jesús Cuadrado y José Mª Beà en la carlosgimenez.com

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