¿Qué le espera al tebeo este curso?

La expresión inglesa ‘Slow News Days’ es quizás la mejor forma de definir estos primeros días de Septiembre, tan parcos en noticas y con un fandom necesitado, sediento y desesperado (no viene al caso, o sí, pero el tebeo del mismo título de Andy Watson será publicado por Norma precisamente con el título de Sed de Noticias). El aficionado se ha acostumbrado a que los casi doscientos blogs que eficazmente recopila Tebelogs estén casi a la gresca por el rumor y la exclusiva, por la noticia más increible… pero no, no la consiguen. La lista de noticas está repleta de todo aquello que ocurra más allá del Atlántico, pero lo de Pirineos para abajo está sumido en el más absoluto oscurantismo. Y no es que no haya noticias de interés, es que las editoriales han aprendido la lección y saben que incluso lo que se dice bienintencionadamente en el lugar más inesperado aparece 10 segundos después traducido al lenguaje fosforescente de los 1 y 0 en miles de monitores de todo el mundo. De hecho, creo que no me equivoco mucho si digo que este curso (con esto del Salón en Junio, la analogía académica es cada vez más clara) puede ser el más movido que ha conocido el mercado editorial español del tebeo. Los movimientos telúricos son cada vez más potentes y me da en la nariz que una gran parte de los editores españoles están en una situación de verlas venir, de ir preparando las artillerias a sabiendas de que en cualquier momento se puede dar el pistoletazo de salida de una carrera suicida en la que Stallone y Carradine serían hermanitas de la caridad. Los empujones ya han empezado, corteses eso sí, pero con claras miradas de desconfianza que indica que lo que viene puede ser de impresión. Este año ha traído demasiadas sorpresas para los editores, demasiados terremotos que no pueden quedar sin consecuencias y que se traducirán en una competencia como nunca se ha visto en el mercado español.
Porque pese a los mensajes de aparente tranquilidad de todos los editores, la única realidad es que esconden un implícito “virgencita, virgencita, que me quede como estoy”. La máquina rumorológica esta al 200% y nadie sabe qué pasará, pero todos coinciden en que el salón del 2006 puede dar una imagen del mercado radicalmente distinta a la del 2005. Se habla de entrada de editoriales extranjeras, de grandes grupos que podrían comenzar a editar tebeos, de nuevas estrategias, de nuevas revistas, de cambios de rumbo, de absorciones de editoriales, de asociaciones de editoriales (nacionales e internacionales), de hundimientos y nacimientos editoriales, de Ficomic y de la distribución… pero siempre con el “yo no he dicho nada y como tu digas algo, te capo” detrás. Nadie se atreve a mojarse ni a hacer el más mínimo movimiento brusco, no sea que el de enfrente se entere, y la cosa se dispare.
Sistema en equilibrio inestable se llama eso en termodínamica, ya saben de esos que cuando pierden el equilibrio suelen ser explosivos.
Pero con todo, hay algo claro en todo esto: ganará el lector. La situación que vive el lector de tebeos en España es inaudita e ideal. Hay más variedad que nunca, se publica para todos los gustos, de todas las procedencias y colores. Y si hay explosión es porque habrá más oferta, si cabe.
Eso sí, los autores españoles, pese a todo, seguirán pasando la mano por la pared.

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