¿Son los guionistas de televisión la solución?

Curiosa la situación que se está dando en los USA. Resulta que se acaba de dar a conocer que el nuevo guionista que sustituirá a Warren Ellis en la serie regular de Iron Man es Daniel Knauf. Hasta aquí, uno de los infinitos bailes de nombres que se da en la grandes, sin mayor importancia. Pero resulta que el tal Knauf proviene de la TV, de la serie Carnivale de HBO para más señas, uniéndose por tanto a la lista que inició J. Michael Straczynski y a la que siguió Joss Whedon.
Y lo que me resulta curioso es que son precisamente estos autores los que están haciendo el trabajo más digno en el mainstream USA. No hay innovaciones ni ideas magistrales, no hay genialidades, pero hay mucho de artesanía y de oficio, de saber exprimir el formato comic-book como hace mucho que no se había visto. Es sabido que el formato grapa me produce una urticaria bastante molesta, por lo que estaba bastante contento con la última generación de escritores de series USA, que directamente planificaban las series para su lectura en tomo recopilatorio, pero debo reconocer que los dos autores citados han sabido devolver al formato su sentido. Han traducido con bastante éxito sus conocimientos de la planificación de un episodio de TV al comic-book, recuperando un ritmo narrativo que piensa en cómo actúa el lector, que deja trampas en todo momento para que se quede atrapado en la lectura e incluso devuelve el sentido al “cliffhanger”, de fórmula, es verdad, pero no introducido con forceps como nos estaban acostumbrando.
Aunque pensándolo bien, lo que ha ocurrido es que están desembarcando en el cómic-book profesionales, no aficionados elevados a la altura de guionistas, sino personas que tienen una demostrada experiencia y que conocen su oficio ante todo. Juegan con todas las fórmulas conocidas del best seller y de la TV, no son especialmente creativos, pero producen un tebeo bien escrito, de lectura fácil y que engancha, lo mínimo que se puede pedir a una publicación del mainstream que tiene como objetivo entretener. Una situación que, todo sea dicho, deja a la altura del betún a toda una generación actual de guionistas de las grandes editoriales. O las propias editoriales.

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