Subvenciones varias

En los comentarios de la entrada sobre las ayudas que el gobierno francés está estudiando dar a su tebeo, saltó enseguida el tema de las subvenciones al tebeo español, comparándolas con el cine.
Creo que estamos mitificando el tema de las ayudas en este sacrosanto país porque, seamos claros, no se puede decir que haya tales subvenciones. Mientras que en el cine el 93.5% de las películas estrenadas (incluyendo los pocos bombazos de taquilla del cine español) gozaban del respaldo público, ya sea de forma directa (a través de las ayudas del MEC) o indirecta (por la inversión de TVE, que dedica casi 36 millones de euros), en el tebeo español las únicas ayudas a la edición de tebeos oficiales son las que se derivan del concurso de creación del INJUVE, que subvenciona la edición de una obra a los autores ganadores.
No es comparable señores, no lo es. Las ayudas del INJUVE no pagan la edición, sino que corren con el pago directo al autor (que se puede cifrar en un 10% de la recaudación total de la tirada, en el mejor de los casos), lo que en un tirada habitual de 1000 ejemplares de un tebeo de 18 euros supone una ayuda de 1800EUROS.
Un fortunón que hará que el editor se forre y se vaya de vacaciones a las islas Fidji, ¿verdad?.
Si miramos el total de tebeos publicados en España, de los 1900 aproximadamente que salieron el año pasado, sólo una docena tuvieron algún tipo de ayuda (las ya citadas o algunos casos aislados puntuales autonómicos). Si lo contabilizamos sobre las aproximadamente 200 novedades españolas, se puede afirmar que poco más de un 5% de los tebeos de autores españoles recibieron algún tipo de subvención, en la mayoría de los casos, de cantidades que no superan el 30% del coste total de la tirada.
Por lo tanto, me atrevo a afirmar sin ambages: no hay ayudas al tebeo en España, hay excepciones a la regla, como mucho. Es verdad que esas pocas se concentran en algunas editoriales (curiosa coincidencia, sí señor, en las que más autores españoles editan), pero no creo que con el dinero que se da a la edición de tebeos en este país esos editores se hayan llenado los bolsillos o hayan hecho un negocio brutal. Sencillamente ese pequeño empujón ha permitido arriesgarse a editar a un autor novel desconocido.
Si nos ponemos serios a hacer cuentas, es evidente que sólo con el dinero medio que se lleva una película subvencionada por el MEC, pongamos sobre los 200.000EUROS, se podría subvencionar el 50% de la edición de más de 60 tebeos de autores españoles. No digo nada si juntamos la subvención del MEC y la ayuda de TVE, porque en algunos casos con una sólo película se podría pagar la tirada íntegra de todos los tebeos de autores españoles editados en este país. Y serían tebeos editados, no como la gran mayoría de las películas subvencionadas, que no llega a estrenarse nunca por problemas de distribución (el 75%). Es decir, dinero usado de una manera mucho más efectiva y rentable y que permitiría que los autores españoles tuvieran una plataforma de impulso para dar el primer paso en su carrera profesional, ese pequeño empujón que luego les permitiría (u obligaría, tal y como están las cosas), a partirse el pecho en los mercados extranjeros, pero por lo menos con la experiencia de poder haber editado alguna obra suya.
No digamos ya si comparamos con el país vecino, que a las ya citadas ayudas que reciben los distintos festivales, el CNBD y demás, hay que añadir que existe una ayuda genérica a todo primer libro (independientemente de que sea literatura o historieta) de un nuevo autor, pagada con un pequeño impuesto que tienen todos los libros y que revierte en esa ayuda a la industria editorial. Además, existen ayudas a la traducción al francés de obras extranjeras para promoción del idioma, de las que también se benefician los tebeos. Un largo entramado de ayudas a la promoción cultural donde el tebeo está siempre representado.
No es la política de la subvención cultural la más deseable, es cierto. Y tiene que ser controlada para evitar desmanes que siempre se pueden dar, pero en una situación de desespero como la que tiene el tebeo de autores españoles, es un balón de oxígeno que permitiría que esos pocos que se atreven a intentar hacer de la historieta su vida pudiesen dar el primer paso, ese necesario salto a la profesionalidad que los sacase del eterno amateurismo al que están condenados en su mayoría. Después, evidentemente, vendría la jungla de la competencia y de buscarse la vida, pero por lo menos habrían llegado en igualdad de condiciones que aquellos que tienen una industria floreciente y pujante donde los autores pueden aprender y formarse.

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