Gafada

Jinx fue la primera obra de Brian Michael Bendis que leí y, debo reconocer, que me dejó un buen sabor de boca en su día, hace algunos añitos ya. “Género negro actualizado y pensado, con personajes bien desarrollados” era la nota mental que tenía sobre la obra, ya casi olvidada, por lo que no viene de más aprovechar la edición de Planeta para volver a leerla.
Y el resultado de la lectura es casi idéntico. Por aquellos tiempos, Bendis era un autor completo muy interesado en contar cosas nuevas desde la tradición del género negro, y nada mejor que recuperar al patético pícaro Goldfish y enfrentarlo con la cazarrecompensas Jinx en una clásica historia de búsqueda de dineros robados por mafiosos para lograr un potente e interesante relato de género. Una historia en la que Bendis construye perfectamente a sus personajes, con una personalidad propia que emerge rápidamente y se apropia del relato, en la mejor tradición de la literatura negra de los años 30, pero actualizando sus contenidos a la década final del siglo XX.
Pero si en algo sorprendía Bendis era en su radical tratamiento gráfico. Sabedor de sus múltiples y variadas carencias como dibujante, desarrolló una compleja narrativa gráfica, mezcla de una cuidada puesta en escena (basada siempre en la referencia fotográfica), un impactante uso de la mancha de negro y una atrevida composición de página. Tres factores reunidos con habilidad que potenciaban la historia y conseguían un sólido tebeo pese al pobre dibujo de su autor. Verdad es que en algunos momentos -pocos- la acción se torna confusa y resulta difícil seguir el relato, pero que se podían perdonar ante la ambiciosa obra de un, todavía por aquel entonces, autor novel.
Lo que es una verdadera lástima es que un autor que prometía tanto (de hecho, confirmó estos buenos presagios con la excelente Torso, también publicada por Planeta) fuera absorbido por el mainstream y se diluyera de una manera tan calamitosa. Su omnipresencia en multitud de series Marvel, más las independientes le llevó a autoplagiarse de forma descarada, repitiendo esquemas de una a otra serie o, peor, imponiendo sus esquemas narrativos (desarrollados, recordemos, para ocultar sus defectos como dibujante) a profesionales del dibujo a los que no les beneficiaban en absoluto. Cualquiera que haya leído la obra antes comentada verá en la Jessica Jones de Alias un trasunto del personaje de Jinx Alameda, en el que se repiten planteamientos casi miméticamente.
Una verdadera lástima, porque Bendis podía haber sido el gran recuperador del género negro en los 90 junto a Max Allan Collins.
En cualquier caso, vale la pena leer Jinx y disfrutar con el Bendis que pudo haber sido (3).
Eso sí, comentario aparte merece la edición de Planeta, de calidad ínfima. Por un lado, el papel elegido para un volumen de más de 400 págs. hace que sea inmanejable, nada más abrirlo la encuadernación sucumbe y comienza a cuartearse. Personalmente hubiera optado por una edición en dos volúmenes o por un papel de menor gramaje. Por otro lado, la impresión, absolutamente quemada. La comparación con la edición americana es desoladora: viñetas donde fondos completos (generalmente fotográficos) desaparecen en una mancha de negro, líneas que se aumentan al doble de su tamaño o más (con cuentahílos en la mano) haciendo desaparecer los detalles…un desastre. Por desgracia, algo que viene siendo común en algunas de las ediciones en BN de Planeta (ocurre también en 20th Century Boys) y que la editorial debería atajar rápidamente, porque ha demostrado que puede editar con calidad cuando quiere, sólo basta echarle un vistazo al Sharazad de Toppi.

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