Que no se os pase…

Entre el aluvión de novedades de esta semana motivado por el Salón del Manga, es más que posible que, inmersos en la histeria consumista que nos caracteriza en cuanto vemos más de dos tebeos juntos, se nos pasen algunas pequeñas joyas de series de continuará:
Primero y ante todo: ojito al cuarto volumen de Terry y los Piratas, que entra de lleno en la mejor etapa de la serie, marcada por ese encendido discurso de Lady Dragón a sus piratas para involucrarse de pleno en la guerra chino-japonesa. Es, sin duda, el momento que marca el inicio del esplendor de una de las mejores series de todos los tiempos. Caniff está ya en plenitud de facultades, con un dominio de la mancha de negro y de la síntesis fastuoso (¡cuánto le debe Pratt a este hombre!), entrando en una etapa de guiones más adultos y complejos.
La segunda recomendación, el séptimo volumen de Rip Kirby. Aunque Raymond ya no está en la serie, John Prentice cogió el testigo de forma titubeante al principio, intentando copiar el estilo del maestro, pero pronto tomó confianza en su trabajo y la serie volvió a retomar un rumbo más marcado por el género negro y detectivesco (que, siendo sinceros, se había perdido en la última etapa de Raymond), gracias a un Fred Dickenson en estado de gracia. Para muchos, la etapa de Prentice en la serie es tan buena o incluso mejor a la etapa de Raymond.
Y por último, sigo enganchado a 20th Century Boys. Cada nuevo volumen me demuestra que Urasawa es un maestro de la trampa y la prestidigitación, que es capaz de sacarse nuevos caminos de la manga ante nuestros ojos sin que nos demos cuenta… pero me encanta cómo me engaña este hombre. Aún haciendo uso de las fórmulas típicas del thriller, Urasawa sabe recombinarlas con la suficiente inteligencia como para que se nos aparezcan como nuevas y nos pueda sorprender a cada giro. Y pese al seguido de cambios de rumbo, todavía es capaz de mantenernos a la expectativa y desear que llegue el siguiente número. Una verdadera lástima que la edición sea tan deficiente en calidad de reproducción.
Tres extraordinarias series que merecen toda nuestra atención.

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