Cambios en El Jueves

La revista El Jueves apareció la semana pasada con un vistoso rotulito que marcaba el inicio de una “nueva revista”, con un cambio de formato y de secciones. Lo del cambio de formato es evidente, con un mayor tamaño y un cambio de la maquetación que hace la lectura más ordenada, distribuyendo los contenidos en tres grandes partes (actualidad, series y secciones) y dándole una presencia de mejor acabado. O casi, porque junto con un nuevo aspecto y encabezado de las secciones y series se juntan horrores de maqueta como ese hortera tablero de corcho para la sección “Telojuro News”, que sobra por todas partes. Y aunque según reza el editorial, la revista incluye cambios importantes, dándole más importancia a la actualidad, con cambios en las series, etc, la realidad es que siguen los mismos colaboradores de siempre (excepción hecha, gracias a Dios, del insufrible Sevilla), con algunos pequeños cambios. Se pasa de Mister K a El Jueves a Kilo DaSilva y Mel, dos excelente puntales de la revista infantil que naufragan un poco en su debú en la revista “grande”, quizás porque se esperaba mucho más de ellos; se reduce el espacio de Curro Corner para dar más cabida a Pallarés, acertado en mi opinión, aunque el aumento de tamaño de las tiras de Baldomero resulta en un pequeño desastre de maqueta… y poco más. Siguen los colaboradores de siempre y la actualidad apenas se refleja en las series clásicas más que como excusa.
Una verdadera lástima, porque El Jueves está demostrando con Mister K muchas ganas de reciclarse y buscar nuevas opciones para poder paliar la lenta pérdida de lectores, pero mucho me temo que esos cambios pasan por acciones más radicales como el cambio de algunas series ya clásicas. Sin dudar en ningún momento de la calidad de las series de El Jueves, es evidente que hay series que están ya mostrando síntomas de fatiga tras casi 30 años de publicación continuada o, en otros casos, parecen poco apropiadas para una revista de actualidad del primer decenio del s.XXI. La incorporación de autores como Miguel Brieva o Paco Alcazar me pareció acertadísima en su momento, pero es evidente que es necesario un mayor relevo generacional para poder atraer a nuevos lectores y un cambio sustancial en la concepción de lo que es “actualidad”. Quizás todo venga dada por esa extraña ambigüedad que reside desde la creación de la revista, que se identifica como una revista de actualidad pero la mayoría de sus contenidos son historietas costumbristas. Lo que me parece bien, a fin de cuentas, la mezcla de parodia política y costumbrismo ha sido la marca de fábrica de todas las revistas satíricas que en este país han sido desde La Codorniz, pero quizás es necesario un paso adelante, ya sea por la mayor implicación de los personajes en la crítica de actualidad o por un cambio de las series. Y ojo, que algunas de las series son brillantísimas, desde las clásicas como Grouñidos a las más modernas como el Tato de Monteys (que, debo reconocer, no me gustaba en sus inicios y ha ido cogiendo pulso hasta que ahora me parece extraordinaria), pero también es cierto que algunas de las cabeceras más famosas pasan por su momento más flojito (como La Parejita, que está estirando en exceso el tema de los hijos y que se puede meter en un callejón sin salida, aunque hay que confiar en Fontdevila, uno de los mejores autores que tenemos).
Pero me temo que no es éste el cambio que esperaban los lectores de la revista o, mejor dicho, aquellos que no leen la revista, que a fin de cuentas es a los que se busca. Queda eso sí, la intención clara de la revista de regenerarse y adaptarse a los nuevos tiempos, desde los cambios en la propia cabecera a ese intento de generar cantera que es Mister K.
A ver si aciertan con el tiempo, de momento voto de confianza tienen por los buenísimos ratos que he pasado con la revista.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Post Navigation