Rejuvenecimiento vertiginoso

La editorial Planeta ha conseguido que entrar estos días en una librería especializada en tebeos se convierta en una especie de túnel temporal que te lleva a principios de los 90. Ver en las estanterías series como Doom Patrol, Shade, Sandman Mystery Theatre o el Hellblazer de Delano nos hace rejuvenecer de un plumazo 15 años, volver a esa época ilusionante en la que parecía que un nuevo aire, importado de la más vetusta Britania, llegaba al mainstream americano. El impacto de autores como Alan Moore y Neil Gaiman, estaba demostrando que era posible contar nuevas historias con héroes clásicos, tomando el género de superhéroes y mestizándolo con otros géneros clásicos como el terror o el misterio y, sobre todo, con guiones plagados de una inteligencia que brillaba por su ausencia en otras experiencias exitosas del momento, como el fenómeno Image. Cuando la astuta Karen Berger se puso al frente de Vertigo, reuniendo series como Swamp Thing, Shade y Sandman en un nuevo sello, se iniciaba un camino de libertad creativa que durante unos pocos años dio frutos verdaderamente brillantes. Cierto es que con el tiempo el sello se vio reducido a un continuo de refritos de Moore y Gaiman, pero estas primeras series que está reeditando Planeta coinciden en una calidad extraordinaria.
Hago un rápido repaso:
Sin duda, las dos grandes series de este “relanzamiento” son el Shade de Milligan y el Hellblazer de Delano. La primera, de la que ya tenemos en las librerías el segundo volumen, nace de la psicodelia de los 70 para rápidamente alzarse como una disección de la América profunda. Una visión a medio camino entre la curiosidad y el desencanto de un inglés, que reconocer la cultura americana como una extensión de la suya pero que se sorprende por las diferencias profundas a las que ha llegado. Comienza en este segundo recopilatorio la fundamental “American Scream”, una saga de 12 números que cambia y redefine profundamente al personaje. Milligan se aleja de la alucinación para entrar en una reflexión acertada y brillante sobre la propia esencia del pueblo americano que se centrará posteriormente en una búsqueda del propio yo. (3)
Pero si Milligan maravillaba en Shade, Delano no se quedaba atrás en Hellblazer, siendo de lejos el único guionista que ha comprendido la esencia del John Constantine que Alan Moore creó para Swamp Thing. Ni Jenkis, ni Morrison, ni Ennis, han entendido como Delano el cinismo zahiriente y paradójico de un brujo que no cree en la magia ni en dioses, un escéptico en un mundo de creencias ancestrales que juega con ellas sin tomárselas en serio. Es precisamente ese contraste el que logra el profundo terror que emana de las historias de Delano, convirtiendo leyendas para asustar a los niños en reales y sólidas, en terribles miedos que toman forma y que dejan al lector siempre asustado ante la perspectiva de que lo que ha leído puede ser real. Un juego de manos con los miedos más profundos del ser humano que nunca tuvieron un dibujante a la altura de los excelentes guiones de Delano. (3)
Quedan en un nivel inferior, pero no por ello desmerecedor, las sólidas Doom Patrol y Sandman Mystery Theatre. Morrison, que ya había expuesto sus habilidades en Animal man, comienza su particular viaje al delirio, a la indigestión de ideas compulsiva en esta revitalización de la contrapartida DC de la Patrulla X. Un antecedente directo y claro de lo que luego se continuaría en Invisibles o El Asco y que combina ideas brillantes con momentos en los que los conceptos se amontonan en una congestión que lleva a la confusión. Pese a todo, es una lectura muy por encima de la media y en la que sólo por algunas de las imaginativas propuestas ya vale la pena su compra. (3-)
Y aunque siempre fue la gran olvidada de Vertigo, Sandman Mystery Theatre es una revisión del personaje original de la Golden Age que Gaiman había cambiado radicalmente. Wagner consigue la que es, sin duda, su mejor obra, con una sólida incursión en el género detectivesco (con la inestimable ayuda de Steven T. Seagle), de la que tenemos un excelente ejemplo en el volumen editado por Planeta, “La Vamp”. Tramas que sin llegar a ser originales, están perfectamente orquestadas, entroncado a la “otra personalidad” de Wesley Dodds con los pulp de “La Sombra” de Walter Gibson. Una serie tremendamente atractiva que gozó de dibujantes perfectos para lo pretendido, como Guy Davies o John Watkiss, que supieron dar la ambientación perfecta a los guiones, a medio camino entre el cine negro de los años 30 y la ilustración de las novelas de misterio populares. (3-)
Cuatro excelentes series que edita Planeta con su habitual diversidad de formatos, que poco favor le hacen a las series. Tanto Doom Patrol como Hellblazer ganan mucho en tomos recopilatorios como los elegidos para las otras dos series, igual que no hubiese estado de más un diseño común para las mismas, al menos en cuanto a características técnicas (glasofonados diferentes, etc) y, sobre todo, una elección de papel más acertada para el tipo de color de las series, que resulta en unos tonos chillones de lo más molesto.