Corta y pegar…

Lo malo de llevar ya un tiempo con esto del weblog (casi 3 años, quién me lo iba decir ese 27 de diciembre de 2002) es que uno ya se repite con demasiada habituidad. Lo bueno, que de vez en cuando se puede hacer un “corta y pega” de esos maravillosos que se ha inventado la computación ésta y aprovechar lo ya escrito. Llámese “deja vu” o “refrito”, anda mejor que Planeta haya decidido publicar V de Vendetta y que los Wachowski amenacen como para retomar lo que en su día dije de esta obra. Curiosa coincidencia, eso sí, porque hace exactamente dos años, en Noviembre del 2003 decía ésto de la obra de Moore y Lloyd:

“Vaya usted a saber por qué extraña regla de tres, ayer me dediqué a releerme V de Vendetta, de los señores Lloyd y Moore. Supongo que por aquello de que cuando me enteré que existe la seria posibilidad de que los Güachosky dirijan la adaptación, pues uno se puso a pensar en el buen recuerdo del tebeo que tenía y en las pocas veces que lo había releído en comparación con otras obras del barbudo. Buena elección, sin duda, porque, cada vez más, cambio mis órdenes de preferencia personal de las obras de Moore y esta sube más y más. Me sorprende sobremanera cómo cada vez va perdiendo enteros Watchmen (la que, posiblemente, más me impresionó inicialmente) y los van ganando las otras obras. Sobre todo V de Vendetta, que demuestra haber sobrevivido al paso del tiempo no sólo con más fuerza, sino con un preclaro espíritu profético. La descripción de esa Inglaterra fascista (idea claramente “prestada” de Las Aventuras de Luther Arkwrigth, ya comenté en su día que nunca se podrá valorar en su justa medida la influencia que tuvo esta obra en la gran hornada de guionistas británicos de los ochenta) es tan sólo un excusa para reflexionar sobre los contrarios: fascismo y anarquía, orden y desorden, libertad y censura. Y Moore nos plantea un denso análisis en el que nos atrapa sin salida, con una perfecta y elaborada trampa a la que nos va guiando. Inocentes de nosotros, llegamos a pensar en V como en un héroe al estilo clásico, cuando no deja de representar los valores opuestos: V no intenta liberar al pueblo por su bien, es tan sólo la consecuencia de la venganza de una mente psicótica que llega a usar las mismas herramientas que sus enemigos. Por tanto, si la figura del héroe no es el centro de la historia, si la consecución de la libertad no es la trama que Moore plantea, ¿cuál es el objetivo? El objetivo es esa trampa en forma de reflexión: ¿cuál es la verdadera libertad? ¿Aquella que viene reflejada en el diccionario de política con la palabra democracia?¿La anarquía?¿El orden?¿El caos? Para Moore es evidente que la única libertad es la derivada de la elección libre. V no libera al pueblo británico del yugo fascista, sólo le deja la posibilidad de elegir. Tan neutral es en su postura que ni siquiera sabemos si el Vierwirrung dará paso al Ordung. No es importante. No sabemos cómo continuará la tarea de V, que camino seguirá, tan sólo sabemos que es una idea que se prolonga con la máscara de Guy Fawkes. Hasta tal punto es la elección el centro de la obra que nosotros mismos deberemos elegir quién o qué es V.
No tiene V la perfección formal de Watchmen (ninguna obra tiene esa perfección formal), pero la historia que nos plantea tiene tal cantidad de matices y tal cantidad de posibles reflexiones y respuestas que cada vez me parece más rica y redonda. Más allá de ser un buen tebeo que genera multitud de homenajes (el último, el amigo Morrison en The Filth), V de Vendetta es un reto a nuestra ideología, a nuestra idea de la libertad.
Resumiendo, que es buena de cojones.”

A lo que debo añadir que la edición de Planeta, similar a las Absolute que está haciendo la DC americana, es de bastante calidad, pero tiene el inconveniente de que ese tamaño hace flaco favor al dibujo de Lloyd. El aumento de escala rompe la estética de unas composiciones pensadas a tamaño cómic-book. No es grave, desde luego, y menos teniendo en cuenta el baratísimo precio de la obra para las condiciones de edición, pero sigo pensando que la edición definitiva de esta obra debería ser en BN, para poder admirar en su totalidad esos contrastes y claroscuros que Lloyd propone. Un (4+).

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