La vida (o casi)

Mucho hacía que había leído los primeros dos volúmenes del Journal de Fabrice Neaud. En su tiempo, a mediados de los 90, una rompedora obra publicada por la recién (entonces) nacida Ego comme X que iniciaba el camino de la exposición sincera y abierta de un diario en forma de historieta, algo que años después se convertiría casi en una exigencia y que ha alcanzado su máxima expresión con los álbumes de notas diarias de Joan Sfarr publicados por LAssociation.
La publicación por parte de La Cúpula de esta obra (traducida como Diario (I)) ha sido una excelente oportunidad de reencontrarse con esta obra y volver a comprobar su vigencia casi 10 años después de su concepción.
Y la tiene. Partiendo de la simple idea de transformar su diario escrito en historieta, Neaud elige momentos determinados de su vida en el periodo 1992-3, centrados en su relación con Stephane, pero que permiten a su vez no sólo encontrarnos con todo su entorno personal y social, sino con una referencia clara a su pasado. Con habilidad, las primeras páginas de este Diario (I) nos dan pistas del pasado de Fabrice, nos ponen en antecedentes de quién es, a qué se dedica, los problemas originados por su condición de homosexual… lo justo para entrar directamente en su vida actual, que gira en ese periodo entre sus problemas personales con Stephane y su trabajo pintando una serie de frescos en una iglesia de Angouleme. Durante las primeras páginas, son evidentes los titubeos de Neaud, que no termina de conectar con el lenguaje y parece contenerse a la hora de expresar sus sentimientos abiertamente, quizás demasiado dominado por una especie de “miedo escénico” a sacar a la luz su privacidad. Pero, poco a poco, va adquiriendo tablas, se va relajando y el relato se va haciendo más espontáneo, la sinceridad comienza a aflorar y, de forma simultánea, comienza a sentirse cómodo con el lenguaje del tebeo, experimentando con la narración y la página. A partir de la mitad del libro, más o menos, Neaud es consciente de las posibilidades que le da la página en blanco, de la capacidad de los recursos narrativos de la historieta para transcender lo visual y narrar sentimientos. Pasa de un discurso lineal, de viñeta tras viñeta, a jugar con la composición, a usar lo visual como elemento narrativo. La viñeta deja de ser una impresión lo que ven los ojos de Fabrice para pasar a ser un reflejo de sus sentimientos, de lo que esas imágenes provocan en él. Es justo en ese momento en el que la calidad del álbum despega espectacularmente, cuando el dibujante es consciente de la potencia del lenguaje de la historieta para contar sus sentimientos. Diario (I) pasa a ser la historia de un amor frustrado, de la impotencia ante un amor que se desvanece con la distancia y el olvido, luchando además contra una sociedad que lo ve como diferente. Pero también es un ejercicio reflexivo del autor, un exorcismo de su pasado que se muestra al lector con desgarradora sinceridad, testigo de sus miedos y sus pensamientos.
Una sólida obra que va mejorando volumen a volumen (si éste es interesante, el siguiente es espléndido, no os lo perdáis) (3-)

¿Quedada Bloguera en Expocómic?

Pues eso, que el viernes tarde y sábado tarde estaré por la Expocómic y como supongo que muchos de vosotros también, podría ser un buen momento para aprovechar y hacer una quedada de los colegas blogueros (y todo aquél que buenamente se quiera apuntar).
Se admiten propuestas de fecha, hora y lugar… aunque lanzo yo una:¿sábado tarde, en el stand de Aleta/Recerca, a las 18:00?

Terrores clásicos

Curiosa coincidencia de dos mangas de terror, editados por la misma editorial y que tienen como base la literatura clásica (con matices) en los dos casos. Primero, el espléndido El niño gusano, de Hideshi Hino, segundo volumen de este autor editado por La Cúpula y que reinterpreta de una forma muy especial La metamorfosis. Si en la inmortal obra de Kafka un hombre normal muta en cucaracha, Hino transforma a un niño aislado y asocial en un gusano, explorando también de esta forma el rechazo social y la marginación de lo diferente. El terror se convierte aquí en un contenedor de una dura crítica a la repulsa de aquellos que consideramos distinto, de esa tendencia a considerar amenazador lo que no conocemos. Es posible que Hino exagere inicialmente las propuestas (un niño feo que cuida animalitos pese a ser odiado por todos sin más explicación), pero poco a poco su discurso se va radicalizando, generando una violencia incontenible de donde antes sólo había inocencia, en una sorprendente metáfora de cómo el individuo termina finalmente deshumanizado ante el odio y el rechazo, con la única salida del odio. Un brillante discurso que está ahí, escondido en lo que a simple vista es un relato de terror con tendencias gore… Excelente (3)
Y la segunda de las obras publicadas por La Cúpula es Falsas Apariencias, de Senno Knife, un volumen de historias cortas que tiene muchísimos puntos de contacto con el recientemente comentado Shitaro, ya que volvemos a historias de terror adolescente, bien llevadas, basadas generalmente en leyendas urbanas japonesas, pero que en este caso. Sería un correcto tebeo de terror, pero la diferencia estriba en la sorprendente revisión del cuento de la Cenicienta que Knife nos propone en la última historia, mezclándola la iconografía de Alicia en el País de las Maravillas y el terror más gore. El resultado es una sólida historia de terror que se aleja bastante de la media de las anteriores, con una visión siniestra de los cuentos clásicos (que me recuerda muchísimo, en intenciones y forma, a la espléndida En compañía de lobos de Neil Jordan). (2)
Dos excelentes tebeos para los aficionados al género.