Entretenimiento a raudales

Lo llevo diciendo desde hace mucho tiempo: es admirable la coherencia con que Joseba Basalo está dirigiendo Aleta. Sin mucho ruido y sin aspavientos, Joseba está acumulando un catálogo en su editorial donde el objetivo está clarísimo: entretenimiento digno, que no engaña al lector con disfraces de ningún tipo. Ya sea con los títulos de Bonelli o de Image, Aleta acerca al lector obras que tienen como finalidad pasar un buen rato con los tebeos. No hay ni obras maestras ni lecturas que perduren en el tiempo, pero sus tebeos son la elección adecuada cuando uno quiere sencillamente divertirse sin mayores pretensiones. Buenos ejemplos son algunas de las obras publicadas para la Expocómic, comenzando por la descacharrante nueva entrega de Savage Dragon, donde Eric Larsen da rienda suelta a su vis cómica y consigue una particular visión de lo que es la vida familiar de un superhéroe al mejor estilo “King” Kirby. Larsen es tremendamente hábil a la hora de conjugar su personaje la mejor tradición clásica con un sano sentido de la autoparodia, un sanísimo humor que se agradece y hace la lectura de este Savage Dragon un agradable momento (1+). Lo mismo se puede decir de la nueva serie que edita Aleta, Dampyr, un tebeo de vampiros al más puro estilo Bonelli. Quizás su principio es demasiado titubeante, pero que ya desde este primer número cuenta con las claves de todos los personajes Bonelli: oficio y ganas de entretener (1-). Dos series que son un buen ejemplo del trabajo callado de esta editorial, que saca con puntualidad y profesionalidad sus tebeos (ojito eso sí, a algunos fallos sin importancia en la edición de Dampyr), consiguiendo que alguna grande enrojezca en comparación.

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