Adiós Moebius, bienvenido Mr. Giraud

Es curioso, pero la lectura de Dust, la esperada conclusión de la saga de Mister Blueberry me ha producido más reflexiones sobre el propio Jean Giraud que sobre la serie. Que no se me malinterprete, es un excelente colofón a una saga más que interesante, con algunos momentos verdaderamente geniales (como el duelo en el OK Corral), pero también con algunos problemas de ritmo a la hora de compaginar simultáneamente la revisión del mito de Wyatt Earp con el recuerdo de la historia del encuentro del joven Blueberry con Gerónimo. Un ciclo afrontado en solitario por el dibujante y en el que muy pocos tenían esperanzas. Reconozco que yo mismo dudaba de la capacidad de Giraud a la hora de aislarse de las locuras de Moebius para afrontar este ciclo. Pero debo admitir que me ha sorprendido con un sólido guión, en la mejor tradición del western y muy alejado de las excentricidades edenistas a las que nos tenía acostumbrados.
Pero como decía al principio, creo que este Dust esconde claves sobre la dualidad Moebius/Giraud. Con casi 70 años, Giraud sigue teniendo un pulso increíble, con viñetas y páginas de una calidad soberbia, pero parece como si la vejez le hubiese llevado a reflexionar sobre su larga carrera y a elegir Blueberry como su gran obra, su verdadero alter ego. O por lo menos es lo que se puede deducir de una viñeta en la que el autor habla claramente a través de uno de sus personajes. En la página 31, el periodista Campbell, dedicado a escribir las aventuras de Blueberry dice “El incidente de ayer tendrá al menos un mérito: ¡El de hacer que me haya dado cuenta de lo mucho que dependo de nuestra historia!¡He tomado una decisión Blueberry!…¡Llegaremos hasta el final!”. Y justo al final del bocadillo, la firma de Giraud, como refrendando una por una las palabras. Parece como si Giraud hubiese sentenciado el final de la dualidad, relegando a Moebius para dedicarse en exclusiva a este nuevo Blueberry, que deja todas sus alforjas para comenzar nuevas aventuras al grito de “Estoy arruinado, ¡pero vivo!” . Un final abierto que explica claramente esa portada de un Blueberry desafiando al lector. Toda una declaración de intenciones que demuestra que Giraud ha superado la falta de Charlier para volver con fuerza a lo que sin duda es una de las mejores series de la historia. (4-)
Bienvenido Mr. Giraud.

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