Lecturas turrónicas (I)

Shutterburg follies, de Jason Little (Planeta DeAGostini), es uno de esos tebeos que viene precedido con una aureola de prestigio desde los USA, con un extraño consenso entre la crítica más dedicada al mainstream y la que defiende más lo indie. Datos que, una vez leído el tebeo en cuestión, se entienden, aunque no los comparta en su totalidad. Jason Little nos cuenta una historia de misterio adolescente, en el que una joven aficionada a la fotografía se ve involucrada por azar en una serie de asesinatos perpetrados por una red mafiosa. La impulsiva joven se decide a investigar y, lógicamente, corre todas las aventuras propias de una investigación criminal. No se puede negar que la trama es entretenida y que Little sabe usar las fórmulas clásicas para hacerla avanzar, con una clara referencia a su inspiración cinematográfica, “La ventana indiscreta” de Hitchcook. Su estilo de dibujo fresco, una correcta composición de página y una narrativa clásica y eficaz terminan de redondear uno de esos tebeos que se leen con mucho agrado pese a que unos días después se hayan olvidado. Sin embargo, me temo que es evidente que muchos lectores se han podido dejar llevar por la picardía del autor, que ha dotado al tebeo de un envoltorio similar al de obras muy superiores, como las de Clowes o Ware, con una clara preocupación por el diseño de la obra, desde la portada a las páginas interiores.
Shutterburg follies es un libro de bonito embalaje que esconde un tebeo clásico del género de “investigadores aficionados”, sólido, bien hecho y entretenido, pero muy, muy lejos de la calidad y enjundia de obras de similar formato y temática, como el Ice Haven de Clowes. No es poco hoy en día hacer un tebeo de esas características, pero tampoco hay que dejarse llevar por el entusiasmo (2).

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