Tres añitos

Tres años ya… Empiezo a entender vagamente qué es lo que pasaba por mi cabeza en esos momentos: una intoxicación turrónica. Es la única explicación coherente para justificar que una persona en sus cabales se lance a montar una cosa como “La Cárcel de Papel”. La ingesta brutal de cantidades incontables de turrón, junto con todo tipo de cuchipandas varias (¡ay! esas competiciones entre madre y suegra a ver quién es capaz de conseguir introducir más comida en el cuerpo de su hijo/yerno al grito de “¿Cómo que no te lo vas a acabar?”), unido a la acción efervescente de la mezcla de sustancias químicas como la sal de frutas, el bicarbonato y el almax, provoca un enturbiamiento del conocimiento que da como resultado acciones de las que no se es responsable.
Como montarse un weblog sobre tebeos.
Y luego, claro, la “responsabilidad”, ya sabéis, ese orgullo malentendido de “ya que lo he montado, no me lo voy a dejar”, y se comienza a alimentar a la bestia. Porque lo que nadie, absolutamente nadie se podía esperar, es que aquella paginita con diez visitas diarias terminara con casi cien mil al mes.
La verdad es que, tres años después, no tengo claro si “La Cárcel” es la página que yo quería. No voy a negar que estoy muy cómodo haciéndola, pero es verdad que en muchos aspectos la página me supera. Se me asignan responsabilidades que no he buscado (no, lo de “todo poder, etc, etc”, no me vale), tengo un protagonismo que no me agrada, se me exige muchas veces una labor “profesional” cuando esto es completamente amateur, tengo que lidiar con trolls que no entienden lo que significa la palabra respeto… Incluso se me achaca que busco las visitas a cualquier precio, cuando cualquiera que haya seguido la evolución de la página habrá visto que desde la aparición de otras páginas sobre tebeos he disminuido drásticamente el número de noticias (antes hacía repaso a las noticias de Newsarama, de Lying in the gutters, etc), limitándolas sólo a lo que me interesa (de hecho, creo que La Cárcel es la única página que ha perdido visitas desde que apareció Tebelogs, un efecto buscado, todo sea dicho).
Muchas cosas que harían que cerrar la página fuese lo más lógico. Es cierto.
Pero la verdad es que he encontrado algo que suple con creces todos los problemas: la gente. Gente que me envía mails y me habla de lo bien que se lo ha pasado leyendo una recomendación mía, o que se han vuelto a enganchar a los tebeos gracias a esta página. Mails, comentarios… amigos anónimos que me suponen la mayor de las alegrías porque, al final, parece que se cumple el objetivo único de La Cárcel, el que siempre he tenido claro: hacer proselitismo del tebeo.
Tres años después, muchas cosas han cambiado, pero sigue intacto esa tarea autoimpuesta de intentar contagiar lo bien que me lo paso leyendo tebeos.
Y eso es lo único que me importa.
Gracias a todos.
Sigo con lo mío. En breve, un porrón de lecturas. :)

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