Vocales

Toca reseñar dos lecturas vocálicas: Mister O y Mister I, dos álbumes muy similares de Lewis Trondheim, aunque con distinta génesis.
Comencemos por Mister O, el primero cronológicamente, que nace como un experimento narrativo englobado claramente dentro de los retos que los autores del colectivo OuBaPo se lanzaban de continuo, siempre en el límite más radical. En este caso, Trondheim se plantea cómo explotar al máximo una idea muy sencilla: un personaje intenta cruzar un precipicio. Una idea simple que es abordada desde el minimalismo más extremo: un dibujo despojado de todo artificio, sólo unos palitos y unos circulitos, estrictamente; un escenario fijo, inalterable y una rígida composición de 60 microviñetas por página.
Y, de nuevo, Trondheim demuestra que lo importante en cualquier medio es tener algo que contar. Con una imaginación desbordante, cada página es una nueva aventura para el redondo Mister O, una nueva forma de pasar ese precipicio, que comienza con la lógica y acaba en el delirio. El resultado es un divertidísimo tebeo, de gags realmente brillantes que recuerdan con fuerza las locuras de Chuck Jones y Tex Avery y que jamás caen la repetición. (3)
Mister I, por su parte, es la vuelta a la misma idea tres años después, esta vez como inicio y reclamo de la nueva colección Shampooing de Delcourt, que dirige el propio autor. El reto creativo ha dejado paso al reto mercadotécnico, pero de nuevo Trondheim vuelve a probar su incontenible fantasía, contando esta vez la historia del larguirucho Mister I, siempre buscando un bocado que echarse a la boca. Con idénticos mimbres de la anterior experiencia, nos encontramos de nuevo con un álbum divertidísimo, con el que pasar un excelente rato y que complementa perfectamente al anterior, formando un dueto perfecto. (3)
La edición de Glenat excelente, como ya es costumbre.

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