Para gustos, colores (II)

Para que tengáis algunos datos más para decidir, os pongo una comparación de viñetas de distintas ediciones (pinchando accedéis a una versión mayor):

Plancha 62, Edición original extraída del Smithsonian Collection of Newspapers Comics

Plancha 62, Edición de Ediciones B

Plancha 62, Edición de Planeta DeAgostini

Un ejemplo escandaloso:
Edición de B

Edición de Planeta DeAgostini

Blacksad, Premio a la mejor serie en Angouleme

¡Ya se conocen los premiados de Angouleme! El gran ganador, el italiano Gipi, que con Apuntes de una historia de guerra se alza con el Premio al Mejor Álbum, el más prestigioso de todos los galardones del festival, confirmado la meteórica carrera de este excelente autor. Un álbum que publicará sins entido en Abril en España. Por su parte, La Mala Gente, de Etienne Davodeau, consigue el pleno al llevarse el Premio al Mejor Guión, logrando todos aquellos a los que ha estado nominado.

Pero el premio que sin duda será más comentado y que más alegría produce es el de Blacksad, de Guarnido y Díaz-Canales, que se lleva el Premio a la Mejor Serie.

El palmarés completo queda entonces:
Premio al mejor álbum: Apuntes de una historia de guerra, de Gipi (lo publicaré sins entido en Abril)
Premio al mejor guión: La Mala Gente, de Etienne Davodeau (lo publicaré Ponent Mon en Abril)
Premio al mejor dibujo: El vuelo del cuervo 2, Gibrat. (publicado por Norma)
Premio Jeunesse 9/12 años: Sillage 8, de Morvan y Buchet
Premio al mejor primer álbum:Aya de Yopougon, de Marguerite Abouet y Clément Oubrerie
Premio a la mejor serie: Blacksad, de Juanjo Guarnido y Juan Díaz-Canales. (publicado por Norma)
Patrimonio de la BD: Locas de Jaime Hernández. (lo publicará La Cúpula)

Mi más sincera enhorabuena a Guarnido y Díaz-Canales, que logran un importante reconocimiento a la exitosa carrera de su serie tras muchísimas nominaciones.

Para gustos, colores

Revolucionado está el cotarro con la nueva edición del Príncipe Valiente que ha puesto Planeta DeAgostini en los quioscos y que anoche pude leerme y comparar con tranquilidad.
¿Qué me parece? Creo que mis impresiones se pueden resumir diciendo que, aún con los errores y problemas, es la mejor edición de la obra de Foster que se ha hecho en España.
Y me explico:
Príncipe Valiente se viene publicando en España de forma más o menos continua desde hace cincuenta años. Dólar, Burulán, Bruguera, B.O., B… el número de ediciones es importante pero ninguna de ellas se puede considerar satisfactoria. Desde el brutal remontaje de las viñetas a la reproducción infame, pasando por traducciones nefastas o espantosas miniaturizaciones, cada una de estas ediciones tiene demasiados defectos como para ser considerada como buena.
La edición de Planeta DeAgostini no es perfecta, es posible que ni siquiera buena, encontrándose a años luz de los que se podría denominar una edición definitiva (quizás la más próxima sea la francesa de Zenda), pero al poner en una balanza defectos y aciertos, es la que consigue una mayor uniformidad de resultados positivos.
Vayamos por partes:
En los aspectos técnicos, es una edición deficitaria. El tamaño es pequeño (idéntico al de B), que no permite gozar con plenitud de las maravillosas planchas de Foster, concebidas para ser leídas a un tamaño cuatro veces mayor. El papel, un couché semisatinado, no es el más adecuado ya que produce todavía demasiados brillos y aviva en exceso los colores, saturándolos. La maquetación y el diseño son espantosos, como ya es habitual en la colección de Clásicos de esta editorial (o “Cásicos”, como reza la portada), pero afortunadamente se ha elegido una tipografía que, sin ser la original de Foster, elegante y con toques “decó”, es la que más se aproxima de todas las ediciones españolas, huyendo de la típica de comic-books (la de B) o de la mecánica.
Pasemos a la traducción: aquí me fío de lo dicho por un especialista como Rafa Marín, que asegura que la mejor traducción es la de Burulán. Pero sin llegar a aquella, la que presenta esta edición está a años luz de las que se han visto en ediciones como B, B.O o Dólar. Por lo menos, se nota un respeto a los textos originales, que se traducen íntegramente sin reducirlos o hacerlos desaparecer. Es cierto, como apunta Marín, que la traducción peca de un uso extensivo de términos arcaizantes, pero al menos en mi caso, no me ha molestado en absoluto.
Y por último, la caja de los truenos: la reproducción. Si nos atenemos a la linea de negro, estamos ante la mejor reproducción que he visto en años de esta obra. Se ha recuperado con paciencia la “pluma” (entendámonos, el entintado), consiguiendo que lo que en otras ediciones eran zonas sucias, empastadas o incluso desaparecidas, ahora aparezcan con una nitidez espectacular. Comparando la edición de B con ésta, hay páginas en las que masas de negro estaban escondiendo caballos, personas, objetos y mil cosas más. El dibujo de Foster se puede seguir en toda su elegancia y minuciosidad sin verse asaltado cada dos por tres por borrones. Espectacular, como digo.
Respecto al color… tiene cosas buenas y malas. Las positivas es que se han seguido fielmente las tonalidades originales. Si los ropajes originales eran de unos determinados colores, aquí se reproducen con exactitud, avivándolas en la hipótesis de que el paso del tiempo ha desaturado los colores de las páginas de periódico, lo que lleva a pensar que los colores que podemos ver ahora eran mucho más vivos inicialmente. Una teoría en la que estoy completamente de acuerdo. Sin embargo, el colorista ha ido a más y ha aportado ligeros efectos de volumen, de iluminación que han desatado una riada de comentarios. Es cierto que Foster usaba las acuarelas para indicar matizar levemente la iluminación que daba con las tintas y en las planchas de periódico se puede ver perfectamente como las cotas de malla se iluminaban con el color y como las sombras eran ligeramente resaltadas con el color. Pero en la edición de Planeta, el colorista, al intentar reproducir estos efectos, ha pecado de dos grandes errores: primero, exagerarlos en exceso, perdiendo esa elegancia inicial de Foster; segundo, y más grave, cometer errores de principiante en la iluminación. En la generación de volúmenes no se mantiene una uniformidad de la iluminación, de forma que, en una misma figura, parece que la iluminación es distinta en cada zona. Pongo un ejemplo claro: en la preciosa viñeta en la que Val está cantando en el borde del barco, la cara parece estar iluminada desde la izquierda, mientras que las piernas lo están desde la derecha. Un error grave que se repite en muchas páginas, llegando a la exageración en una amplia viñeta de Val con el torso desnudo en el que cada músculo actúa como un volumen independiente, con decenas de fuentes de iluminación. Afortunadamente, este error no es sistemático en todas las páginas y se dan muchas planchas en las que apenas se intenta buscar este efecto, logrando una más que correcta coloración (por ejemplo, todo el episodio de “Etrigan”), indicando que tal vez Adolfo García no colorease en orden las planchas, mezclándose en este caso planchas primerizas con otras ya más elaboradas. Pese a todos estos errores, la consideración final es buena, en tanto en cuanto la recuperación de la tinta permite ver detalles nuca vistos y el color, en un amplio porcentaje de la obra, es más que correcto y, sobre todo, fiel al original.

Todos estos argumentos me llevan a considerar a esta edición como la mejor que se ha hecho en España, aunque no sea, ni de lejos, la mejor que se pudiera hacer. Queda, eso sí, como último argumento inapelable, lo atractivo de su precio. La relación calidad-precio de la edición de Planeta es imbatible y hace más que recomendable su compra.

Enlace: la opinión de Rafa Marín