Tardi, siempre Tardi

Norma acaba de publicar en su colección Comic Noir La Balada de la Costa Oeste, el reencuentro de Tardi con la obra de Jean Patrick Manchette tras la extraordinaria Griffu. Enfrascado durante años en El Grito del Pueblo, Tardi cambia radicalmente de registro para introducirse en los complejos y lúcidos planteamientos de Manchette, uno de los mejores escritores (a mi entender, el mejor) de género negro que ha dado Francia, adaptando la extraordinaria “Le Petit Bleu de la Cte Ouest” (conocida en España como “Volver al redil“), un duro relato que reflexiona sobre la rutina diaria, las ilusiones y las ambiciones a partir del cambio radical en la vida de un joven ejecutivo, que es perseguido por un par de matones tras presenciar casualmente un asesinato. La brillante narrativa de Manchette consigue esconder tras un vibrante thriller una inteligente y demoledora visión de la sociedad moderna y sus “exigencias”.
Evidentemente, que fuese Tardi el encargado de llevar esta obra a la historieta era de por sí una seguridad absoluta, pero es que ha superado todas mis expectativas con un arriesgadísimo planteamiento. Tardi ha optado por una versión muy literaria, con gran profusión de textos que han sido trasladados casi exactamente al tebeo, en un juego en el que la parte gráfica corre el peligro de quedar apartada en un segundo plano, al ser el texto el que lleva el peso de la narración. Pero Tardi, zorro viejo y maestro de la puesta en escena, ha sabido lidiar con habilidad con este problema, consiguiendo un balance casi perfecto entre texto y dibujo, pero dejando en el texto, en la figura del narrador, el ritmo de la lectura. Un “narrador” omnipresente, sí, pero que no se superpone al dibujo, sino que lo complementa perfectamente.
Sin duda, y junto a Griffu, La Balada de la Costa Oeste es la mejor obra de género negro de ese especialista en el polar que es Jacques Tardi, justamente nominada a mejor obra del año en Angouleme. El único pero que se le puede poner es que se haya editado en formato comic-book en España, cuando su formato original es de 21 x 32 cm, casi el doble del elegido por Norma, aunque es cierto que, a cambio, se tiene una excelente obra a un precio muy reducido. ¿Se podía haber hecho una doble edición? (4)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Post Navigation