Lecturas debajo de una mantita

Con la llegado del puñetero frío siberiano (bueno, sí, a cualquier cosa se le llama frío a orillas del Mediterráneo, que imagino yo que por Terueles, Albacetes y demás nos debían envidiar cual paraíso tropical, pero leñe, que uno está poco acostumbrado, y eso que la capa de grasa cumple su función a la perfección), el fin de semana ha sido de lo más tranquilito, refugiado al calor del calefactor y de una gruesa mantita, viendo la tele y leyendo tebeos. Lástima de chimenea para completar la estampa hogareña, pero digo yo que los vecinos no estarían muy de acuerdo, desventajas de la moderna vida comunitaria.
Y las lecturas, gozosas, comenzando por el esperadísimo primer volumen de Steel Claw (más conocido por estos lares como Zarpa de Acero) que acaba de editar Titan Books, siguiendo con la recuperación de clásicos de IPC/Fleetway. Un personaje que sigue la línea de ambigüedad iniciada con Spider, presentando a un oscuro y ambicioso ayudante de laboratorio que, por accidente, descubre que cuando la corriente eléctrica pasa por su cuerpo se torna invisible, a excepción de su mano metálica. Un poder que quiere usar para controlar el mundo. Ken Bulmer, el guionista, supo hacer que la serie avanzara en un delgado filo de vaguedad sobre la personalidad de su protagonista, del que nunca sabremos claramente sus intenciones reales. Una sutil caracterización psicológica que le permite llevar a Louis Crandall a increíbles aventuras, desde el thriller a la ciencia-ficción más deudora de la serie B. Y siempre, por supuesto, con la impresionante labor de Jesús Blasco al dibujo, logrando lo que es sin duda su mejor trabajo, con un estilo más definido, en el que ya ha abandonado la estela raymondiana de Cuto para conseguir voz propia. Blasco sorprende a cada página, con composiciones arriesgadas y un perfeccionismo en el entintado absolutamente increíble, que impacto e influenció a toda una generación de dibujantes británicos (de hecho, en casi todas las entrevistas a autores de las islas británicas, suele aparecer el nombre de Blasco). Es verdad que luego la serie se pierde en un absurdo cambio de timón, convirtiendo a Crandall en un superhéroe enpijamado al estilo USA que le arrebata todo su carácter, pero durante un buen puñado de entregas es una lectura entretenidísima.
Esperemos que se publique en España, aunque sabiendo que Planeta va a publicar el Modesty Blaise que también publica Titan… ¿significa que tenemos alguna esperanza? Espero que sí. :)
Y también leído el primer número de Dead Girl, la nueva miniserie de Milligan y Allred que continua el “universo X-Statix”. De momento, apenas presentación de personajes y un claro deje paródico que anuncia por dónde irán los tiros. Eso sí, también supone la constatación de la esquizofrénica (o no) doble personalidad de Milligan, capaz de hacer un comic-book de lo más entretenido con este primer número de Dead Girl a la vez que firma un producto tan olvidable como los X-Men. Cosas de tener nombre y cobrar igualmente, digo yo.

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