La madurez de una niña

Hay determinadas lecturas que consiguen que me sienta orgulloso de mi afición a los tebeos. Y Vida de una niña, de Phoebe Gloeckner (La Cúpula), es una de ellas.
Gloeckner es autora de pocas obras. Aunque lleva dibujando desde hace más de 30 años, sus dispersas obras no se han recopilado hasta hace pocos años en dos volúmenes (este A Childs life y The Diary of a teen-girl), pero os puedo asegurar que es una de esas autoras que lleva la historieta en la sangre, pertenece a esa exigua especia de personas que es capaz de contar en viñetas una historia con una naturalidad apabullante, con un estilo fuerte, violento, que impacta en el lector desde la primera viñeta. Pero yendo más allá, Gloeckner además necesita contar esas historias, precisa plasmar en viñetas sus sentimientos y vivencias como quien requiere una terapia para sobrevivir.
Vida de una niña puede recordar en la temática tratada a La niña de papá, de Debbie Dreschler, coincidiendo en una infancia marcada por los abusos sexuales paternos. Pero mientras Dreschler aborda el problema desde una perspectiva reflexiva que busca encontrar cómo afectaron a su vida adulta, la obra de Gloeckner es un grito continuado desde el estómago, visceral, brutal. Sus historias son ultraexpresivas, no buscan juzgar ni denunciar, son una rabiosa mezcla de sentimientos y sensaciones, un cóctel corrosivo que nos obliga a introducirnos en la propia mente de la pequeña Minnie/Phoebe. Las historietas que conforman este libro fueron realizadas a lo largo de veinte años, a modo de diario que se convierte en un repaso del acceso a la sexualidad de una joven. Es sorprendente como historias tan emotivas conjugan un discurso tan coherente e inteligente sobre la infancia y juventud, pero desde una perspectiva inexcusablemente femenina, que es capaz de provocar en el lector una sólida reflexión sobre el papel en que la sociedad tradicional quiere recluir a la mujer. Y es que Gloeckner ha demostrado por activa y por pasiva que su agitada vida (desde los USA a Checoslovaquia, pasando por diferentes países europeos, ilustradora profesional de revistas médicas) ha redundado en una madurez de una lucidez apabullante, como demuestran las entrevistas que se le han hecho (recomiendo especialmente la brillante entrevista publicada en The Comics Journal, donde hace un largo balance de su vida que permite abordar su obra desde una perspectiva todavía más enriquecedora si cabe).
Una obra compleja en sus múltiples niveles de interpretación, pero fascinante, que nos lleva de forma unívoca a la reflexión.
Mención aparte merece el trabajo gráfico de Gloeckner, expresivo como pocos, pero en el que podemos ver su evolución a lo largo de dos décadas. Su dibujo va avanzando desde una ingenuidad clara a un expresionismo exagerado y barroco, deudor del mejor “Ghastly” Ingels.
Lástima que la edición de La Cúpula no haya respetado las páginas en color incluidas en la reedición americana, aunque por lo menos incluye las perturbadoras ilustraciones de The Atrocity Exhibition. En cualquier caso espero que este volumen sea la antesala del también espléndido “The diary of a teengirl”, la otra gran obra de esta espléndida autora.
Un tebeo de obligatoria lectura (4).
Enlaces:
Artículo en Salon.com
Entrevista con Sean Collins
Extracto de la entrevista en TCJ
Artículo en Broken Pencil

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