Bares y obras maestras

Me atrevería a decir que el segundo volumen de “En el bar” (Planeta deAgostini) se puede encontrar una de las mejores historietas de la historia del tebeo. Y es decir mucho, porque las historias que reúne este volumen son ya de una madurez pletórica, en la que Muñoz y Sampayo aúnan como pocos la reflexión y la experimentación sobre el medio, pero no puedo evitar maravillarme cada vez que leo “El Bar”. Una historia protagonizada por Sophie, amante/amiga/compañera de Alack Sinner, que llega al bar con una terrible noticia: tiene osteomielitis, una enfermedad terminal que le da pocas semanas de vida. Sophie se encuentra desesperada y perdida, pero su enfermedad no deja de ser un grano de arena en la playa de los problemas del mundo. Muñoz y Sampayo eligen afrontar un verdadero “tour de force” para narrar la historia, situándola en un segundo plano y “moviendo la cámara” de forma errática a lo largo del bar, captando fragmentos de historias, de dramas o alegrías. Logran emular el sentimiento que se tiene al catar parte de unas palabras en medio del tumulto y barullo de conversaciones de un bar. Palabras que nos intrigan, que motivan nuestro voyeurismo…Intentamos escuchar, pero las docenas de historias se entremezclan, se solapan, dejándonos tan sólo una impresión imperfecta. Pero en un ejercicio de magistralidad, Muñoz y Sampayo son capaces de compaginar esa sensación con una historia en la que cada trazo del dibujante es un sentimiento, visceral, rabioso. Poco a poco las piezas encajan y producen una imagen gigantesca en la que se ha conseguido reflexionar sobre nuestra existencia y sobre lo relativa que es frente al tiempo y el mundo. Granitos de arena, pero con sentimientos que luchan por ser escuchados entre la multitud.
Una historieta que, por sí misma, es una obra maestra, pero que acompañada de joyas como la tiernamente cruel historia de amor “Dibujitos”, la sorprendente reconstrucción de la personalidad de “Rasgos de Stevenson” o la rabiosa crítica de “Tenochtitlan”.
Un álbum extraordinario, único, que demuestra hasta dónde puede llegar la historieta. Magistral [(4+) para el álbum, (5) para la historieta “El Bar”]

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