Buen dibujo, mal dibujo… ¿buen tebeo, mal tebeo?

Mis dos últimas lecturas (bueno, no son últimas, pero acaban de salir aquí y viene al caso) son un reflejo clásico del eterno debate entre buen dibujo y mal dibujo en la historieta y su relación con la calidad de la misma.
Comencemos por el primero: JLA: Otro clavo, de Alan Davis, continuación del planteamiento original del afamado JLA: El Clavo, que firmaba el mismo autor y que supone un inmenso What if? (Elsewords, en el vocabulario de DC) en el que el autor puede hacer y deshacer en la continuidad DC sin demasiadas interferencias por parte de la editorial, afortunadamente para todos. Un Alan Davis pletórico, soberbio, se dedica durante las 160 páginas de este tebeo a dar verdaderas lecciones de dibujo y de narrativa. Composiciones espectaculares, vibrantes combates, excelentes momentos dramáticos… casi se podría decir que Davis desarrolla en este tebeo un catálogo de todos los recursos que un dibujante de superhéroes puede y debe conocer. Sin embargo, la historia que nos cuenta Davis es terriblemente pobre, a años luz de sus excelentes y divertidos guiones para Excalibur o Clandestine e incluso por debajo de la muy flojita y sobrevalorada historia de El Clavo. En el fondo, más parece que Davis necesitaba una excusa para poder dibujar a todo el panteón de superhéroes y villanos de la DC (eso sí, dando versiones que se quedarán en la historia de la editorial) y olvidando la historia en sí. El uso de la fórmula de “distintos equipos de héroes buscan distintas cosas”, muy típico de los tebeos de la Liga de la Justicia de la Silver Age, es demasiado deslabazado, casi sin relación argumental en algunos momentos o echando mano de “McGuffins” demasiado retorcidos que impactan sobre la historia general, que se pierde con demasiada facilidad. Una verdadera lástima, porque Davis da todo un recital de dibujo; es más, me atrevería a decir que en este JLA: Otro clavo se encuentran las mejores planchas que ha dibujado este hombre en su vida, pero con un pobre resultado final de una historia que se escurre a cada página. (1+)
Sin embargo, en el otro extremo de la balanza se encuentra el Tricked de Alex Robinson, la nueva obra del creador de Malas Ventas. No se puede decir que Robinson sea un buen dibujante, de hecho es bastante limitado y se encuentra muy lejos de otros autores de la escena alternativa americana a los que sigue, pero tiene una especie de don natural para la narrativa y para contar historia que enganchen. Con lo aprendido en Malas Ventas, todo un catálogo de recursos y experiencias narrativas, Robinson afronta esta nueva historia que, siguiendo el esquema de Vidas Cruzadas de Altman, acompaña a seis personas tan dispares como una estrella de la música, un falsificador de firmas de estrellas del deporte o una joven en busca de su padre. Las historias van confluyendo poco a poco, entrecruzándose y mezclándose hasta llegar a un clímax final en el que todos coinciden en un mismo lugar y tiempo, con dramáticas consecuencias. Robinson sabe llevar el ritmo con endiablada habilidad, con un dominio de la narrativa sorprendente que casi pasa desapercibido, pero en el que vale la pena detenerse. Cada personaje es narrado con un estilo distinto, algunos casi mudos, impersonales, otros con gran profusión de texto, consiguiendo que los propios recursos narrativos sean los que den personalidad y carácter al personaje. A medida que éstos interactúan, los recursos narrativos se van mezclando, con soluciones brillantes y sorprendentes, muchas veces discretas, pero con resultados excelentes. Si en Malas Ventas los experimentos narrativos en algunos momentos eran gratuitos, aquí son estrictamente necesarios y consiguen que, pese a su radicalidad, queden en segundo plano consiguiendo el efecto de transmitir al lector el sentimiento adecuado. Robinson sólo se permite que la experimentación radical salga a la luz en las últimas páginas, con un recurso casi hipnótico que refleja como la vida de uno de los personajes pasa por sus ojos en unos pocos instantes. Un tebeo brillante, que engancha con una gran historia y un soberbio dominio de los recursos narrativos de la historieta y de la que sólo se puede criticar que el dibujo de Robinson es quizás muy pobre comparado con el de otros grandes dibujantes de la escena alternativa USA, sin que eso quite que estamos ante una excelente obra (que veremos en castellano, no dudéis).(4-)
Dos ejemplos de cómo en la historieta hasta un buen dibujo puede naufragar cuando la historia que lleva detrás no está perfectamente hilada. Pese a que Davis es un soberbio narrador y un grandísimo dibujante, muy superior a Robinson, el buen hacer narrativo de éste le permite esconder sus carencias de dibujo para poder dar lugar a un excelente tebeo. Un buen dibujante, un mal dibujante, dos excelentes narradores, una historia mala y otra buena… y un tebeo flojito y otro bueno.

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