La primera estrella

Dolmen lanza la colección Dominó con especial tino, ya que la elegida para el estreno ha sido la preciosa La primera estrella, de Ulf K. Un álbum que sorprenderá a los que recuerden este autor por El año que fuimos campeones del mundo, en un registro completamente diferente y más próximo al resto de su obra. Las historias cortas que componen este álbum se pueden calificar de pequeños poemas de amor, elegantes, delicados… hermosos siempre. Tiene este autor la extraña habilidad de mecernos en sus viñetas y llevarnos a ese mundo infantil donde todo es posible, donde un hombre se puede enamorar de la Luna o perseguir estrellas, donde el día y la noche están inmersos en una batalla eterna sin solución.
Como resulta que servidor ha hecho el prólogo de este álbum, me voy a permitir plagiarme a mí mismo:

En esta obra que tienes en las manos, la Luna y las Estrellas se tornarán carnales, con una dulzura tal que es imposible escapar de su encanto; el día y la noche jugarán un duelo eterno en el que vencedor y vencido alternan su papel día tras día o la luna se nos mostrará tan bella que enamorará sin remedio a un pequeño payaso. Pequeñas historias, apenas esbozadas, contadas con una delicadeza extrema, construidas a modo de poema en el que las imágenes acunan al lector para que recuerde el mundo de sus sueños, de sus ilusiones, para que vuelva a creer en las maravillas y en la magia.
Para leer a Ulf K. hay que dejarse llevar, permitir que nos seduzca con su dibujo limpio y sencillo para que podamos entrar en sus fábulas, abrir la puerta que da a ese cielo estrellado donde cada puntito de luz tiene vida propia, mirarlo fijamente y oír cómo nos llega su voz, que nos contará historias de aquellos que miran a las estrellas cada noche esperando un nuevo relato.
Pero hay que ir con cuidado: una vez dentro, es fácil que nunca se quiera salir.

Un álbum exquisito (3+)

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