Lecturas, lecturas, lecturas

Han pasado las fallas y el enclaustramiento obligado (ya saben, la guerra termonuclear petardera que tenía fuera de casa) ha pasado un suculento botín de lecturas. Hagamos repaso:
La colección Igtnaz de sins entido, parada desde la publicación del excelente Babel de David B., ha tenido un importante empujón con la edición de simultánea de tres títulos que confirman la alta calidad de esta colección. En la primera entrega de Baobab, de Igort, apenas tenemos unos apuntes de lo que puede ser la historia que nos contará. La acción transcurre en dos lugares opuestos geográficamente, uno en las antípodas del otro, con dos historias a priori ajenas. En Japón, el pequeño Hiroshi vive con su madre enferma, que le cuenta un cuento sobre el origen del hombre y un gran baobab. En sudamérica, Celestino es un autor de historieta que deja su imaginación libre, construyendo cuentos mágicos con sus dibujos, que apenas interesan a nadie salvo a él mismo. Dos inicios que dejan al lector sumido en la intriga ¿qué unirá las dos historias? De momento, la magia del cuento parece unir a la madre enferma y al dibujante, pero todo puede ser posible de la mano de Igort, que demuestra una vez más su excelente sentido del pulso narrativo y su gran calidad como dibujante. Un tebeo que nos deja con ganas de mucho más tras cerrar su última página. (3)
Por su parte, en Los Inocentes , Gipi confirma plenamente las buenas vibraciones que nos había dejado en Exterior Noche con una historia melancólica que habla del paso del tiempo y de cómo la vida nos separa. Un hombre viaja con su sobrino para encontrarse con un amigo de juventud que acaba de salir de la cárcel, durante el camino, el niño va arrancando de su tío la historia de la amistad entre dos jóvenes, que se ve truncada por la detención y encarcelamiento, pero que en el fondo es un reflejo del crecimiento, de la pérdida de la ilusión de la niñez. Sólo dos personajes en una larga conversación, en la que el contraste entre la ingenuidad del niño y la madurez del hombre permite evaluar con mayor profundidad la historia de esa antigua amistad. Una historia densa, pero que Gipi va dosificando con silencios, con una construcción lenta y parsimoniosa, donde el pasado va reedificándose poco a poco con ladrillos hechos de recuerdos, pero unidos con la argamasa de la lejanía que da el tiempo. Y, de nuevo, Gipi dando una soberbia lección de cómo contar una historia, escondiendo tras la apariencia de sencillez una compleja elección de composiciones y ritmos para que la lectura sea fluida y perfecta. (3+)
Y la sorpresa, viene de Matt Broersma, que con Insomnia firma una sólida historia de huída a ninguna parte. Estructurada en dos partes, nos sorprende con un comienzo surrealista, con la partida de póker entre varios esqueletos que, a modo de Día de Muertos mejicano, ríen las penas de los vivos. Un arranque prometedor que da pie a Eldorado, una historia que narra la huída de un barman a la frontera mejicana tras cometer un delito. Poco se sabe de lo ocurrido, la huída toma protagonismo y se alza como leitmotiv de la historia, entroncando directamente en esa variedad de género negro que tiene en la carretera su razón de ser, de la serie negra de los años 40, pero visto a través de las enseñanzas de Kerouac. Una narración que se desarrolla a golpes, imágenes que nos van dando esbozos de la historia real que ha ocurrido. Un primer álbum de lo más sugerente y que, de nuevo, nos hace esperar ansiosos la siguiente entrega. (3)

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