Unicómic 2006

Cuatro días intensos los vividos, por muchas razones. El jueves, por fin y casi en tiempo de descuento, puedo por fin irme a Alicante a la Unicómic (la verdad es que no tenía claro si la cosa podría ser hasta el último minuto, cosas familiares varias), me perdí las charlas iniciales, pero por fin a las ocho de la tarde llegaba a “la millor terreta del món”. Tras los saludos de rigor a los buenos amigos de Alicante (Pablo, Javi, Armando, Jaime, Jorge, Ramón, Andreu, Pedro, Dani, Joan, y seguro que me dejo alguno, pero os aseguro que todos tenéis sitio reservado, y de primera línea, en mi corazoncillo) y a los habituales como Vicente García, Jorge Iván Argiz o Diego, toca cena compartida con Antonio Martín, Luis Gasca y Paco Camarasa, de esas que se agradecen, porque los tres son gente que sabe mucho y, además, son excelentes tertulianos, lo que me permite callarme, oír y aprender, que siempre es un placer.
Por la mañana, comienza la actividad frenética con la charla de Luis Gasca, al que tuve el honor de presentar. Escuchar a Gasca es toda una delicia, es de esas personas que ha vivido la historia en primera persona. Su conferencia sobre cómo el cómic ha pasado de cultura basura a una tener una cierta consideración social fue un repaso hecho en primera persona sobre el crecimiento de la historieta. Desde sus charlas con directores de cine como Alain Resnais, Nicholas Ray o Fellini, que se inspiraban en el cómic para composiciones, iluminaciones y narrativa, a las reuniones con Alain Resnais, Umberto Eco, Romano Calisi, Francis Lacassin, Jacques Lob, Rino Albertarelli y otros tantos especialistas que dieron lugar a la creación de Lucca, Gasca trasladó al público sus enciclopédicos conocimientos y el camino real de la historieta, contado desde las bambalinas que nunca se conocen. Magistral.
Tras esta gran charla, tocaba turno a la extraña experiencia de “Hipotéticos”, un curioso experimento creado hace años por Dave Gibbons y Lee Barnett en Bristol consistente en “experiencias imaginarias en Tierra Dave”. Durante un buen rato, Vicente García, Jorge Iván Argiz, Sergio Bleda y yo mismo nos pusimos en los papeles improvisados del editor de Planetoide que pierde los derechos de Wonder Cómics, el responsable de la página web “La prisión de celulosa” que da la noticia de que la imagen oficial del rey de Ozulandia ha sido plagiada en un tebeo de Imanto de Wonder Cómics o de dibujante danés que hace una viñetas satíricas de L. Ron Hubbard para su diario (impresionante Jorge en el papel de actor famoso bajito- que sigue ese culto). La experiencia fue divertidísima, perfectamente orquestada por Dani y Pablo. Espero que el público se lo pasase igual de bien que los que estábamos en la mesa.
Por la tarde, encuentro con Eduardo Risso, dibujante de obras como Parque Chas o 100 Balas. Un tipo encantador, excelente conversador y buen conocedor de su trabajo, que convirtió la charla en un excelente repaso a su obra, pero también a la situación del tebeo americano en los últimos años.
Cena, copas y demás (¿cómo podéis aguantar ese ritmo?) cerraron un activo día.
El sábado, siempre más tranquilo, sólo tenía programadas las charlas vespertinas de Stuart Immonen y Mike Kaluta.
Immonen hizo un repaso extensivo a su obra, desde sus comienzos en la Legión de Superhéroes hasta Next Wave o sus trabajos más alternativos, los que desarrolla en forma de webcomics en su página web (genial ese librito autoeditado “50 formas de dejar de hacer dibujos en las convenciones”). Un tipo curioso este Immonen, vegetariano estricto y bastante serio, pero al que Pablo supo sacar una buena conversación.
Kaluta, por el contrario, era un torrente de locuacidad, que hizo un impresionante repaso a su carrera, desde los tiempos de The Studio a su actual trabajo como portadista o en el cine. Resulta realmente maravilloso poder oír a una leyenda viva los entresijos de ese estudio compartido con nombres míticos como Jeff Jones, Bernie Wrightson o Barry Windsor-Smith, las anécdotas de la gestación de Starstruck o los entresijos de la producción de La Sombra. Con buen humor y mucha experiencia, Kaluta supo echar la vista atrás con un sanísimo espíritu crítico a toda su obra, dando consejos y haciéndoselo pasar muy bien al público.
Y, como ya es habitual, perfecta y espectacular traducción de Diego, un hacha en esto de los idiomas y que debería ser nombrado interprete oficial de todas las convenciones que se precien.
En general, excelentes jornadas, como ya es habitual, con un importante aumento de público respecto a años anteriores (el cambio a la sede de Alicante ha beneficiado mucho) y con una organización ejemplar, que lleva a sus invitados entre algodones.

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