Alfonso Figueras

El paso del tiempo hace maravillas. Permite ver las cosas con una perspectiva global, alejar lo coyuntural o vacuo para poder observar el conjunto sin prejuicios. Hay veces que esa posición privilegiada permite ver que lo que parecía una obra monumental resulte ser apenas un colegial devaneo y otras, las pocas por desgracia, en las que de repente aparece ante nosotros una coherencia que sus partes por separado podían no tener, construyendo un monumento colosal.
Y el mejor ejemplo que se me ocurre es el de Alfonso Figueras. Con sesenta años de tebeos a sus espaldas, poder contemplar en su totalidad su obra descubre un camino del que no se ha apartado en toda su vida profesional. Por separado, parece que estamos ante diferentes pasos de una evolución artística, desde sus primeras obras realistas como Kaor o Mr. Radar a mediados de los 40, deudores de autores americanos tan dispares como Gould, Eisner o Raymond hasta su eclosión en la escuela de humor de Bruguera de los 60 con sus obras maestras como Topolino o Aspirino y Colodión.
Pero vistos conjuntamente, vemos que la obra de Figueras es una ventana hacia su mundo interior, que se ha ido abriendo poco a poco. Primero apenas unas cortinas que dejaban entrever ese mundo personal, después un pequeño resquicio, un agujerito por el que poder atisbar, hasta que poco a poco, la ventana se convirtió en un gran balcón por el que disfrutar de un mundo peculiar y único, el de Alfonso Figueras.
Leídos ahora, descubrimos cómo Aspirino y Colodión, Topolino, Cine Locuras o Don Terrible Buñuelos no son sino los diferentes nombres de una única serie, la que se adentraba en un mundo que venía inspirado directamente por Herriman y Sterret, con leyes físicas propias que escapaban completamente a la realidad del mundo editorial. Por mucho que aparecieran como personajes diferenciados, la realidad es que Colodión acompañaba a Topolino a la vez que Don Terrible Buñuelos se encontraba con Adolfo el gendarme que acababa de salir en Cine Locuras. Este mundo único había sido ya avisado antes con Gummo, Loony o ¡Qué Guerras!, pero sería a partir de su vuelta de Venezuela cuando tomaría coherencia, solidez, convirtiéndose desde entonces en una línea marcada a fuego por la que Figueras discurriría construyendo un discurso único en la historia del tebeo español. Partiendo del folletín clásico, el de entregas de toda la vida que nació en las noveluchas y la radio, derivó poco a poco hacia el absurdo casi surrealista, creando un mundo onírico sin par en el que todo es posible.
Por las páginas de Topolino, Aspirino y Colodión (que originalmente se debían llamar Melitón y Los extraños inventos del Profesor Pastillofsky) y demás series de los 60 pasaron desde los monstruos legendarios del género de terror como la Momia, Frankenstein o Drácula hasta los mitos del cine de espias como un reconvertido Dr. No a siniestro Dr. Sí. Entraban en un mundo de una imaginación visual sin límites, donde la maestría de Figueras imperaba como una dictadura, en la que nada se dejaba al azar. Cada imagen, cada movimiento, cada línea, forma un conjunto que dirige al lector hacia un gag único, en el que el lenguaje de la historieta llega siempre a su máximo exponente.
Muchos pensaron que la gran etapa de Figueras se acabó en los 60 con estas series, pero la realidad es que los 70 fueron igual de fértiles, explotando su vertiente más terrorífica con Mister Hyde, Doctor Mortis o la Nuevas Narraciones Extraordinarias, geniales recreaciones de los mitos cinematográficos y literarios tras los que volvió a su universo de siempre con las nuevas encarnaciones de sus personajes clásicos en El Bon Jan o Don Plácido.

Leer las historietas de Figueras es leer tebeo en estado puro, es acceder a ese nivel del tebeo que sólo está reservado a los grandes como Herriman o Sterret. Astiberri pone hoy en la calle una recopilación de Topolino, no la dejéis pasar porque es una de esas oportunidadades que no se dan dos veces. Y, por supuesto, será uno de esos (5) de La Cárcel que sólo salen de vez en cuando.

Páginas de la edición de Astiberri: 1 2 3 4

Monografías de Alfonso Figueras (de Atlas español de la cultura popular, De la historieta y su uso 1873-2000)
– Don Plácido (Euredit: Humor siglo XX, 1970)
– Aspirino y Colodión y su mundo loco (Bruguera: Ole! Núm. 5, 1971)
– Shock (Toutain 1973)
– Cine Locuras: Guerra Loca (Bruguera: Ole! Núm. 70, 1973)
– El Bon Jan (Del Cotal, 1979)
– Mr Radar (Revival Comics, 1981)
– Alfons Figueras (Classic Cómics, 1985)
– Varias Historieras (Bruguera: Ole! Núm. 323, 1988)
– El Malvado Mr Hyde (B, 1991)
– Don Terrible Buñuelos (Bruguera: Ole! Núm. 392, 1991)
– Topolino (Astiberri, 2006)

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