La calma tras la tormenta

La instauración del Premio Nacional de Cómic y la petición de una iniciativa parlamentaria de apoyo a la historieta ha supuesto un verdadero revulsivo para el mundo del tebeo. Ayer, tras la la intervención en el Pleno del Congreso de Carme Chacón, los teléfonos hirvieron durante horas. Nada más acabar las intervenciones posteriores, mi “corresponsal” en el congreso (todo un especialista ya en esto de hacer de corresponsal de La Cárcel, a este paso, lo tendré que acreditar… ;) ) me llamaba emocionado contándome cómo se había vivido desde dentro, la alegría de la gente al ver la unanimidad del Congreso en apoyar al cómic. Se palpaba la felicidad, como luego en las decenas de llamadas de teléfono que se intercambiaron entre muchos amigos, que nos llámabamos a medio camino entre la sorpresa, la incredulidad y la esperanza ante el abanico de posibilidades que se abre.
Pero tras el subidón, viene la calma y hay ahora que reflexionar desapasionadamente, sin dejarnos llevar por la euforia. Lo que ocurrió ayer en el Congreso, como bien se ha dicho en los comentarios de la entrada de ayer, no cambia para nada la situación de la historieta en España. Hoy, al igual que ayer, los autores españoles tienen que buscarse la vida en otros países, las editoriales seguirán teniendo las mismas dificultades y cuando vayas al quiosco a por un tebeo, te seguirán mirando con esa expresión que se traduce en “a su edad, y con tebeos”.
Y seguirá pasando mañana, y el mes que viene, no lo dudéis.
Pero se ha abierto un camino nuevo que no se tenía. Ahora existe la posibilidad de un apoyo institucional que tendrá que ser traducido a hechos y acciones concretas.
¿Será la salvación del mundo del tebeo? No, desde luego, pero a partir de ahora el tebeo se equipara a otros sectores culturales en crisis permanente, como el teatro y la poesía. Nadie en su sano juicio puede pensar que el año que viene los autores españoles se pasearán en cadillacs o que los telediarios dedicarán diez minutos diarios a los tebeos, pero es evidente que, a partir de ahora, las instituciones hablarán de tebeos cuando hablen de cultura, será una parte más, al mismo nivel.
Y no nos equivoquemos: se generará un efecto dominó casi inconscientemente. Ya ayer en el Congreso se dejaba caer que las comunidades autónomas deberían instaurar también políticas de apoyo a la historieta (e incluso premios) y, con seguridad, a partir de la presencia de la historieta en las instituciones, los medios generalizarán su atención a los tebeos.
Es evidente que, como todo en esta vida, se pueden dar situaciones de perversión de las políticas y aparecer los temidos casos de pesebrismo, de intervencionismo o de “cultura de la subvención”, pero eso implicará que, en el fondo, el tebeo ha “normalizado” su presencia en la vida cultural, equiparándose al resto de formas culturales, incluso en sus pecados.
Es muy fácil ser derrotista. Es la postura sencilla, la que luego nadie recuerda y permite subirse al tren una vez esté en marcha. Lo hemos visto en el pasado, incluso en este misma web, donde cada vez que daba una noticia que consideraba ilusionante, de forma inmediata se reunía una cola de lametaciones y agoreros que anunciaban que no serviría de nada. Y aquí pasará lo mismo, como siempre, pero hay que ir más allá y mirar con más ilusión que nunca el futuro del tebeo.
Como decía ayer, ahora más que nunca hay que seguir poniendo el hombro, sacrificándose más si cabe, porque el tebeo se merece ese esfuerzo. Es verdad que remamos hacia un futuro desconocido, posiblemente hacia ninguno, pero si nos quedamos quietos, nada tendrá sentido y, entonces, sí que no existirá ese futuro del tebeo que todos ansiamos.
Creo que ahora lo que cabe decir es:
Señoras y señores del tebeo: estamos de enhorabuena, brindemos y a seguir currando.

Enlaces:
– Desde dentro: Carla Berrocal estuvo allí.
– La noticia en ABC, EL PAIS, Google.
– La noticia en la blogosfera: La guarida de Sekhmet, Lanuez, Universo Marvel, Con C de arte, BD Banda, Moonshadow, V de Veleta, El gran Libro de Vishanti
– La transcripción completa, en el Diario de Sesiones del Congreso (pág. 8347)

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