Muertos vivientes

No os descubro nada nuevo si os digo que me gusta el género de terror. Me encantan las historias de miedo en literatura, cine y, por supuesto en los tebeos. Verdad es que hace mucho que el género no nos da a los aficionados buenos momentos, exceptuando las contadas sorpresas que vienen de oriente, pero parece que existe una cierta revitalización del terror más allá de las sagas dedicadas a que adolescentes de hormonas saltonas se hagan los machitos ante sus ligues en las salas de cine. Nuevos aires que, curiosamente, parecen venir de uno de mis subgéneros preferidos: los zombies. Desde que Romero me dejara petrificado con la primera entrega de su saga de muertos vivientes, esta vertiente del terror ha demostrado una interesante capacidad para plantear temas más allá del simple susto.
Y pese a que en los últimos tiempos estos señores de miembros putefractos hayan multiplicado su presencia en las pantallas cinematográficas, incluso con cierto reconocimiento de crítica y público, lo cierto es que la visión más interesante ha venido del tebeo, de la mano de Robert Kirkman.
Si en los dos volúmenes anteriores de Los Muertos Vivientes publicados por Planeta ya había destacado la habilidad de este hombre para tratar el género, en el tercer volumen me descubro y hago reverencia, porque ha firmado una de las mejores historias de zombies que recuerdo. Kirkman lleva esta vez a sus nómadas protagonistas a una cárcel, donde cuatro reclusos han conseguido sobrevivir entre los zombies. Si bien parte de una estructura argumental similar a la del anterior volumen y se deja llevar por algunos tópicos demasiado previsibles, Kirkman consigue un ritmo casi perfecto, llevando a sus personajes al límite y explorando las reacciones humanas en situaciones extremas con una complejidad que se agradece sobremanera en este tipo de tebeos. Resulta sorprendente como situaciones que me atrevería a calificar como manidas se tornan en un relato vibrante, en crescendo continuo que va atrapando al lector hasta su violenta conclusión. Pero sorprende todavía más la excelente caracterización psicológica de los protagonistas, formando un grupo perfecto para analizar las diferentes caras del ser humano. Y para colmo, Adlard, un dibujante del montón, aprende rápidamente y se dedica a seguir a gente que sabe, consiguiendo quedarse en un especie de clon a medio camino entre Eduardo Risso y Sean Philips.
Un excelente tebeo de género (3+).

Novedad de Zanzíbar Ediciones Abril

Tras la interesante Pueblo, de Mota, la editorial Zanzíbar Ediciones vuelve a la carga, esta vez con una publicación periódica: CTHULHU. Una revista dedicada al género de terror que incluirá historietas de autores españoles, artículos, relatos y reseñas relacionados con el tema. La revista tiene 32 págs. (8 págs. a color) y tendrá un precio de 3,00EUROS.
Estará a la venta la semana que viene.

Novedad de Discmedi

Hace poco comentaba que algunos periódicos estaban comenzando a distribuir la colección BDJazz de la editorial francesa Nocturne. Una de las muchas colecciones en las que esta editorial se ha especializado, mezclando música y cómic en diferentes colecciones como BDJazz, BDBlues, etc.
Pues ahora la iniciativa viene de este lado de los Pirineos, ya que la discográfica Discmedi estrena la colección Cómics y Música (Music Comics Collection), que comienza con un volumen dedicado a la figura del gran Tete Montoliu. En este primer número la idea original y la selección musical corren a cargo del periodista musical Miquel Jurado y el guión y dibujos son obra de Gani Jakupi.
Tete Montoliu, de Gani Jakupi. Textos y selección de Miquel Jurado. Incluye 2CDs. 63 páginas. Color. 30EUROS.

Contenido de los CDs: CD1. 1.Jo vull que m’acaricíis. 2. T’estimo tant. 3.Blues for Núria. 4. Muntaner 83A. 5.Blues for myself. 6.Thanks for being here. 7. Blues for Coltrane. 8.Montserrat. 9.Blues for Woody. 10. Apartment 512. CD2: 1.Don’t smoke anymore. 2. Playing an old dream. 3.Divertimento. 4. Lliure jazz (fragment 1). 5.Blues for line. 6. Lliure jazz (fragment 2). 7. 63 years young. 8. Blues for Anna. 9. Pont aeri/acuarela. 10. Medley del palau (Muntaner 83A, Jo vull que m’acariciis, Acuarela,t’estimo tant…).

Little Nemo … sí, pero en Diciembre

Pues sí, Norma editará el Little Nemo in Slumberland: so many splendid sundays! , la lujosísima y extraordinaria edición que ha publicado Sunday Press books, editada por Peter Maresca.
Eso sí, saldrá en Diciembre, no para el Salón.
Un exquisito regalo de Navidad. Yo le iría diciendo a Papás Noeles, Reyes Magos y demás que fuesen ahorrando…

Novedades de Faktoria K para el Saló

La editorial gallega ya tiene novedades para el Saló de Barcelona dentro de su colección BD Banda. A finales de Mayo aparecerá “Vilaverzas”, la serie que el ourensano Miguel Robledo creara para la revista “Golfiño”. Y después, le tocará el turno a Josep María Beroy, que verá editada una parte de las aventuras de los “Detectives audaces” que publicara en el suplemento de prensa “El pequeño País”.
En ambos casos, los álbumes contendrán historias inéditas y un buen número de extras, como entrevistas con los autores, muestras de su proceso de trabajo y homenajes de otros autores.
Las obras se editarán en gallego y castellano.

Vilaverzas, de Miguel Robledo. 70 págs. Color. Cartoné

Detectives audaces, de Josep M. beroy. 64 págs. Color. Cartoné

Dragon Ball o “si lo saben hacer, ¿por qué no lo hacen?”

Llega la esperadísima edición “definitiva” de la obra más conocida de Akira Toriyama, Dragon Ball, todo un superventas que fue responsable del primer gran estallido del manga en nuestro país. Visto ahora con el tiempo, es evidente que aquella primera “invasión” de tebeo nipón fue un espejismo escondido tras el arrasador éxito de las aventuras de Son Goku y sus amigos. Ni siquiera Akira podía hacer sombra al pequeñajo luchador.
Y es que, hay que reconocerlo, Toriyama consiguió una serie ejemplar. Supo apelar de forma universal al niño que todos llevamos dentro para que con su serie disfrutasen niños de todas las edades, desde los de 6 años hasta los de 60. Apoyándose en la leyenda del Rey Mono (que por entonces, todo sea dicho, sólo se conocía en España gracias a la versión en historieta de Silverio Pisu y Milo Manara), Toriyama emprendió una larguísima novela río en la que sus personajes crecían, se convertían en héroes que salvaban al mundo, pero sin perder nunca ese punto de ingenuidad y gamberrismo propio de la infancia. Como una esponja, Toriyama fue incorporando todo tipo de referencias a la serie, desde las leyendas japonesas clásicas a la literatura europea pasando por el cine, manteniendo siempre vivo el interés, creando un pastiche alucinante de influencias y géneros que hace de la sorpresa la costumbre. Si a eso le añadimos una narrativa dinámica y epatante, que engancha desde la primera página con habilidad demoníaca, es de pura lógica deducir el éxito que tuvo la serie. Aún hoy, más de veinte años después de su creación, Dragon Ball sigue siendo una obra de una frescura increíble, divertida como pocas, de la que se agradece su lectura.
Pese a que se ha editado en todos los formatos posibles, se agradece este “formato definitivo”, en la que se incluyen las páginas a color y las de bitono (supongo que provenientes de los magazines originales donde se serializó) y con una calidad de reproducción extraordinaria. (3+)

Sin embargo, la pregunta viene instantáneamente: si es posible editar con esta calidad y cuidado…¿por qué la edición de 20th Century Boys es tan horrorosa? ¿Qué diferencia una obra de otra? ¿No se debería tener el mismo cuidado siempre? Si la edición de Dragon Ball es un ejemplo de cómo hacer un producto cuidado para el mercado de quiosco, la de 20th Century Boys es todo lo contrario, con una calidad de reproducción próxima a la fotocopia, con moirés a tutiplén, negros empastados, viñetas quemadas y reproducción en un espantoso BN de las viñetas en color.
Poner al lado las dos ediciones debería sacar los colores…

¿Se acabó la magia?

Historias privadas continúa la vuelta de Alack Sinner. Tras el reencuentro con Sophie narrado en El final de un viaje, Sinner debe enfrentarse a una sorprendente noticia: su hija Cheryl ha sido detenida por asesinato. Un problema que le lleva a volver a Nueva Cork y descubrir que la situación es todavía más compleja, ya que su hermana Toni ha desparecido sin dejar rastro. Con este punto de partida, Muñoz y Sampayo reconstruyen ante el lector la vida familiar de Sinner, en el que las tres mujeres más importantes de su vida, Sophie, Cheryl y Toni tomarán protagonismo. Manejando con habilidad los dos relatos paralelos, los autores consiguen además un durísimo alegato contra el sistema policial americano a la vez que un retrato desolador de la soledad madura. Una sólida historia, con un Muñoz desbordante, expresivo hasta el extremo de conseguir que las miradas de sus personajes sean cuchillos que nos atraviesan, que salen del papel para clavarse en nuestras retinas.
Sin embargo, y pese a la calidad del álbum, hay algo en este Sinner que me desconcierta, que lo separa de las primeras historias de Sinner. Es como si la vuelta del detective hubiese sido impuesta y el protagonista vagase por la historia triste, contra su voluntad. Ha desaparecido la bulliciosa vida que poblaba las viñetas de Muñoz. Ya no hay mil y un personajes que cuentan sus historias en segundo plano, ya no hay esa vitalidad efervescente de antaño. Ahora, Sinner está sólo, es como si el mundo hubiese desaparecido alrededor de él. Su mirada nos taladra como diciendo: “me has hecho volver a un mundo que ya no me interesa, que no es el mío”.
Quizás es sólo una impresión mía, no lo sé, pero no quita que se pueda disfrutar sobremanera de su lectura (4).

Nueva editorial: Diábolo Ediciones

Una nueva editorial se une al ya poblado panorama comiquero español: Diábolo Ediciones. Se estrenará con la edición en tapa dura de “Sofía, Ana y Victoria”, de Guillem March. Es una edición revisada y ampliada por el autor, con una historia inédita que se llama “Ángela”. En los próximos meses el catálogo de la editorial se irá ampliando con más autores españoles y alguna sorpresa extranjera.
Sofía, Ana y Victoria, de Guillem March. 100 págs. Color. Cartoné. 16EUROS