De Moore a Moore

Buen día hoy para hablar de V de Vendetta. Lógico además, por aquello de ser día Vicentino (de festividad en la Comunidad Valenciana, felicidades a los vicentes y vicentas, chincha y rabia a los demás de fuera de la comunidad), pero también por varias cuestiones: primero, que servidor se ha visto la famosa película producida por los Güachoski y, segundo, que hay cosas interesantes que comentar sobre el fenómeno mediático.
Vayamos primero por el tebeo, recuperando lo que ya escribí hace ya casi tres años:

V de Vendetta, la gran obra de Moore y Lloyd, demuestra haber sobrevivido al paso del tiempo no sólo con más fuerza, sino con un preclaro espíritu profético. La descripción de esa Inglaterra fascista (idea claramente “prestada” de Las Aventuras de Luther Arkwrigth, una obra de la que nunca se podrá valorar en su justa medida la influencia que tuvo en la gran hornada de guionistas británicos de los ochenta) es tan sólo un excusa para reflexionar sobre los contrarios: fascismo y anarquía, orden y desorden, libertad y censura. Y Moore nos plantea una densa reflexión en la que nos atrapa sin salida, con una perfecta y elaborada trampa a la que nos va guiando. Inocentes de nosotros, llegamos a pensar en V como en un héroe al estilo clásico, cuando no deja de representar los valores opuestos: V no intenta liberar al pueblo por su bien, es tan sólo la consecuencia de la venganza de una mente psicótica que llega a usar las mismas herramientas que sus enemigos. Por tanto, si la figura del héroe no es el centro de la historia, si la consecución de la libertad no es la trama que Moore plantea, ¿cuál es el objetivo? El objetivo es esa trampa en forma de reflexión: ¿cuál es la verdadera libertad? ¿Aquella que viene reflejada en el diccionario de política con la palabra democracia?¿La anarquía?¿El orden?¿El caos? Para Moore es evidente que la única libertad es la derivada de la elección libre. V no libera al pueblo británico del yugo fascista, sólo le deja la posibilidad de elegir. Tan neutral es en su postura que ni siquiera sabemos si el Verwirrung dará paso al Ordnung. No es importante. No sabemos cómo continuará la tarea de V, que camino seguirá, tan sólo sabemos que es una idea que se prolonga con la máscara de Guy Fawkes. Hasta tal punto es la elección el centro de la obra que nosotros mismos deberemos elegir quién o qué es V.
No tiene V la perfección formal de Watchmen (ninguna obra tiene esa perfección formal), pero la historia que nos plantea tiene tal cantidad de matices y tal cantidad de posibles reflexiones y respuestas que cada vez me parece más rica y redonda. Más allá de ser un buen tebeo que genera multitud de homenajes (el último, el amigo Morrison en The Filth), V de Vendetta es un reto a nuestra ideología, a nuestra idea de la libertad.
Resumiendo, que es extraordinaria”.

Una opinión que comparto plenamente hoy. V de Vendetta esconde una profunda reflexión sobre la elección personal como base del desarrollo del ser humano. Todos los personajes de V realizan esas elecciones de una u otra forma: Evey, Finch, V, los carceleros de Larkhill… todos, incluso el Líder, tienen en un momento que inclinar la balanza hacia un lado, cambiando su vida.

Respecto a la adaptación cinematográfica, vaya por delante que servidor es de aquellos a los que les resulta muy poco importante cuál es el origen de una película. Ya sea cómic, libro, película antigua, videojuego o musical, suelo abstraerme bastante de ese aspecto para centrarme en la película en sí misma, evitando así que la opinión final tenga la “contaminación” de otros referentes. No se puede decir que V de Vendetta actúe como adaptación fiel de la obra de la obra de Moore y Lloyd: se han cambiado tramas fundamentales, el carácter de los personajes, etc… Se ha creado una obra diferente, lo que tampoco es tan problemático (y casi se agradece más).
Pero si nos olvidamos de este hecho, no se puede negar que V de Vendetta, es una película que se aleja de los cánones de pensamiento hollywoodiense habitual, planteando reflexiones atrevidas. Es verdad que sufre de la rutinaria y limitadísima concepción narrativa de los Wachowski, delegada en este caso sobre el novel McTeigue, pero supongo que podemos acordar que éste es un pecado ya genérico en el cine americano ‘mainstream’, diseñando las películas en función de audiencias y resultados de taquilla. Si partimos, por tanto, de la asunción de estar ante una película con clara vocación palomitera, es evidente que V de Vendetta tiene atractivos que la destacan sobre la media. Trasladando la película a una época actual, los Wachowski han intentado plantear en su película una reflexión sobre el control de la ciudadanía a través del miedo, siguiendo las tesis que otro Moore, Michael en este caso, reflejaba en sus documentales Bowling for Columbine y Farenheit 9/11. Una idea en la que V aparece como un libertador, que no duda en reivindicar el uso de la violencia para devolver el poder al pueblo. Un mensaje que, en la América ultraconservadora y políticamente correcta que se establece tras el 11 de Septiembre aparece como más que atrevido, casi revolucionario. Es cierto que hay un seguido de inconsistencias en el análisis y reflexión, muy lejana de la didáctica demagogia de Michael Moore, quizás por cierto miedo a traspasar una supuesta línea que podría trasladar el debate a otros campos, pero se agradece que en una película dirigida al consumo masivo se motive a la reflexión sobre el concepto de libertad. No es una gran película, es cierto, pero prefiero mil veces un blockbuster como V de Vendetta, que mueve a la discusión, que el 99% restante de las películas de fácil deglución que llenan la parrilla de los cines.

Es curioso como la misma historia de base ha dado lugar a dos lecturas tan diferentes. En el tebeo, Alan Moore y David Lloyd hacen un brillante análisis sobre la libertad de elección individual. En la pantalla, los Wachowski han hecho un llamamiento a la libertad de elección del pueblo.

Lo que es indudable es que, ya sea considerada una obra maestra o un truño deplorable, la película de los Wachowski ha arrastrado las ventas de la reciente edición de Planeta de Agostini, como demuestra el hecho de estar en la lista de ‘Top de ventas’ de algunas grandes cadenas como La Casa del Libro o la FNAC.
Lo que siempre es bueno.
Un par de enlaces:
Una interesante página sobre V de Vendetta
Reseña de Rafa Marín
Ficha en guiadelcomic.com

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