Lecturas: Disk Hockey

Pese a su irregularidad, la serie de El Pulpo es uno de los proyectos más interesantes de género negro que se están desarrollando en Francia en este momento. No es una idea novedosa (un personaje que es abordado por varios autores, algo habitual en el mercado mainstream USA, por ejemplo), pero es complicado lograr a partir de las diferentes perspectivas un personaje tan coherente y definido como Gabriel Lecouvreur, El Pulpo. Un personaje bohemio que sigue cuidadosamente las normas y reglas de esa lectura tan propia que ha hecho Francia del género negro, el polar, logrando una curiosa caractización que se encuentra a medio camino entre Sam Spade y José Bové, lo que le permite jugar con recursos clásicos del género para tratar temas de actualidad.
En Disk Hockey, el Pulpo se desplaza al país de acogida de su dibujante ocasional, Canadá, para investigar un extraño asesinato que destapará toda una serie de corruptelas políticas, deportivas y económicas. Una historia clásica dentro del polar, que resulta especialmente entretenida por el excelente ritmo, adecuados diálogos y, sobre todo, por la labor de Leif Tande, un desconocido en España pero que resulta de una fuerza gráfica indiscutible. Pese a que en una primera impresión pudiera parecer que el estilo de este dibujante parece más propio del underground, a las pocas páginas ya es evidente que se acopla como un guante a la novela de Michel Dolbec, dando lugar a una de las versiones más creíbles de este personaje que he leído de las hasta ahora publicadas por Bang! Ediciones, que nos proporciona una excelente edición en cuanto a impresión, pero a la que hay que darle un tirón de orejas por dejar sin traducir los periódicos que aparecen, fundamentales para la trama. (2-)
Un autor a seguir, más sabiendo que en breve la nueva editorial Diábolo publicará su aclamado Morlac.
Enlace: blog de Leif Tande.

Michel Dolbec / Leif Tande

Lecturas: Cumpleaños turbulento

Tras La Chica Perdida, Dibbuks nos trae una nueva obra de Nabiel Kanan, un interesante autor británico que aporta en sus obras una mirada reflexiva hacia la sociedad. Si en su anterior obra era el paso de la adolescencia a la madurez el centro de su atención, en Cumpleaños turbulento cambia hacia las pérdida de los ideales y las incoherencias a las que nos lleva nuestra vida diaria. Un tema que aborda a través de la vida de Max Collins, un comprometido profesor de filosofía universitario que ve como sus ideales son olvidados cuando entra a formar parte del equipo de campaña de un político. A lo largo de la obra, vemos cómo en muchos casos las ideologías no son más que una fachada de mentiras que esconde realidades que no se quieren reconocer. Kanan describe la vida idílica de Max Collins para después comenzar una sistemática deconstrucción que saque a la luz la verdad que se oculta tras cada apariencia. Y lo hace con precisión quirúrgica, empleando recursos narrativos sencillos pero efectivos, con un acertado uso de los silencios y las elipsis que consiguen transmitir al lector esa sensación de vida gris y triste que el protagonista vive a su pesar.
Sin embargo, Kanan sigue cayendo con demasiada facilidad en los tópicos para definir a sus personajes, lastrando en exceso el mensaje que quiere hacernos llegar. El desmontaje progresivo de su bienestar está estructurado sobre ideas muy básicas, quizás llevadas a excesos poco creíbles en algún momento, pero que se podrían haber soportado de no ser por un final impostado en el que la tensión acumulada se rompe, malogrando lo que se había logrado.
Pese a todo, Kanan sigue intentando tratar temas distintos desde perspectivas poco comunes, lo que se agradece. (2)