Pensamientos sobre el Salón (II). Las mesas redondas, conferencias y presentaciones

Sigo dándole vueltas al Saló. Si ayer comentaba mis primeras impresiones a vuela pluma, no está de más ahora hacer un repaso a lo anunciado hasta el momento por FICOMIC, a la espera de que en la presentación a los medios el martes que viene haya alguna sorpresa…
Así que aquí va el primero de una serie de reflexiones sobre lo que se nos avecina:

Las Mesas Redondas
Hasta ahora, siempre ha parecido que las mesas redondas han sido actividades obligadas para el Saló, lo que ha repercutido siempre en una tendencia a la repetición de temas y un sensación continuada de “más de lo mismo”. Es cierto que se aprovechaba la visita de autores, pero pocas veces se ha buscado que estas mesas redondas atrajesen público, asumiendo la carencia de asistencia a la desidia del aficionado y generando una pescadilla que se mordía la cola.
Sin embargo, es evidente que este año hay dos importantes novedades en la concepción de las mesas: la búsqueda de temas más generalistas y un mayor impacto mediático de las mesas, que provoquen la continua presencia del Saló en los medios de comunicación. Una opción lógica si lo que se busca es la promoción del tebeo, ya que por desgracia los grandes autores invitados este año no son, per se, motivo para atraer a la prensa no especializada (¿existe la especializada?…mmmm ése es otro debate). Jugando en esa delicada línea que permite que las mesas sean de interés para los aficionados pero que puedan llamar a la curiosidad a cualquier no iniciado en los tántricos caminos del tebeo, se ha conseguido un buen balance que es posible que dé el resultado esperado. Mesas como “La política dentro de la viñeta”, con el ministro ex-humorista gráfico López Aguilar y la de “Historietas en fotogramas”, con Jaume Balagueró, son un suculento atractivo para los medios, pero viendo los títulos y asistentes, se nota un claro intento de, como comentaba, buscar temas interesantes para cualquiera, pero sin olvidar que estamos en un salón del cómic, lo que obliga a tratar esos temas desde la perspectiva de la historieta y con rigurosidad. Desde una mesa redonda dedicada, lógicamente, al fútbol hasta una interesantísima dedicada a la memoria histórica, las mesas son variadas y balanceando correctamente la presencia de autores de cómic de excepción con esos otros personajes más conocidos por el gran público, como Jaume Sisa, Andreu Martín o los antes mencionados.
Se ha pasado de mesas de trámite a mesas que pueden ser estrella a poco que el público responda, lo que sería de agradecer.

Presentaciones y conferencias
Aunque parecen actividades más rutinarias, los actos de la Sala de Conferencias esconden verdaderas perlas. A las lógicas presentaciones de novedades (que a esas alturas,muchos ya habrán casi leído), hay que sumar algunas actividades que casi se ocultan en la lista y que pueden ser realmente interesantes. Eso sí, entre la lista de presentaciones, destaca una que por sus características mediáticas puede ser la bomba: la presentación de la revista Buenafuente que editará El Jueves, con la presencia del famoso presentador de Antena 3. Esta acto permitirá que el Saló aparezca en informativos de televisión, periódicos, revistas y todo medio que se precie. Todo un punto para la organización el logro de que este acto se enmarque dentro del Salón.
Pero además de estas presentaciones, hay dos actos que me gustaría resaltar: por un lado, la conferencia de Antonio Martín “Guerra civil y cómic”, un tema que parece obligado en el 70 aniversario de la Guerra Civil, pero que se ha elegido tratar desde la rigurosidad y seriedad con esta charla. Por otro, la reunión de autores de la AACE, una reunión corporativa que puede ser poco interesante para el público general (de hecho, es cerrada), pero que me parece importantísima dentro de lo que significa el Saló. El Saló es el lugar ideal para que los diferentes involucrados en la industria del tebeo se reúnan y hablen de su problemática, por lo que sería ideal que esta reunión convocada por la AACE fuese una constante anual, pero también otras del libreros, de críticos, editores, etc, demostrando que es ese lugar integrador de todos los actores del tebeo español. Es verdad que deben ser los propios interesados los que se asocien, agrupen y busquen ese contacto (que ese es otro problema, la carencia crónica de asociacionismo o corporatividad en la industria del tebeo, es obligatorio desde ya que existan asociaciones de editores, de libreros, de críticos, etc), pero el Saló se me antoja el mejor lugar para que estas reuniones, dotándolo de esa doble vertiente lúdica y profesional tan necesaria.

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