¡Comienzan las lecturas saloneras!

Comienzo una lista infinita de posts con lecturas saloneras, sin orden ni concierto, por supuesto, y lo hago con Apuntes para una historia de guerra, tercer álbum en nuestro país del italiano Gipi y tercera sorpresa. Si en sus anteriores álbumes me había sorprendido su solidez narrativa, su atractivo estilo gráfico y lo interesante de sus guiones, en este tercero ya declaro mi pasión por este autor, que aborda un concepto tan complejo como el de la pérdida de la inocencia que provoca las guerras. Gipi nos cuenta la historia de tres chavales, inmersos en una guerra indeterminada de las muchas que ha sufrido o sufrirá Europa, y cómo la guerra va arrebatando la inocencia y cincela a golpe de desgracia personajes sin sentimientos que hacen de la supervivencia su único fin. Con gran acierto, Gipi desgrana cómo el sentimiento de admiración al héroe del niño se tergiversa y pervierte en un entorno donde no hay héroes, sólo víctimas, que a duras penas ya reconocen el concepto del bien y del mal. Traslada al lector las dudas y los sentimientos casi de forma transparente, sin exageraciones melodramáticas, pero con una contundencia aplastante, que deja al lector desarmado ante la locura de la guerra. Una durísima historia que es, además, redondeada con un final que se me antoja el único posible para que el relato sea creíble, dándole una pátina de realidad todavía mayor.
A lo que hay que añadir la madurez narrativa de un autor que, con apenas tres obras en el mercado demuestra que contar con imágenes es algo innato en él, casi sin necesitar esfuerzo. Un álbum extraordinario, que con lógica viene arrasando en todas las entregas de premio, destacando ese premio a la mejor obra en Angouleme. (4)

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