Lecturas saloneras (II)

No sé si recomendar la lectura de Barrio 3, la verdad. Es cierto que la tercera entrega de la gran serie de Giménez está a la altura de la anterior, un buen álbum, con historias que transmiten perfectamente la dureza de la vida de posguerra. No hace falta alabar la grandeza de Giménez como autor, con una narrativa perfecta una vez ha dominado la reducción de viñetas por página, con un dibujo perfecto y con unas historias entrañables en su inicio. Pero la última de las historias me ha dejado tan impactado que no sé que pensar. Una historia amarga, dura, implacable, que contiene la página más cruda que servidor ha visto en un tebeo jamás. Una página que da lugar a la portada del álbum y que te atraviesa con la precisión de un bisturí, un escalpelo que te corta cuando menos te lo esperas y que deja todos los sentimientos en caída libre. Tengo claro que Giménez está pasando por un momento delicado y que ha volcado sobre esa historia todo su dolor, rabia y amargura, convirtiéndola en un grito que, paradójicamente, se acaba en nuestra garganta. En apenas tres viñetas logra transmitir un dolor que posiblemente sea inconmensurable, dejando al lector herido sin remedio. Debo reconocer que me saltaron las lágrimas al ver esa página y que tras la lectura de este álbum me quedé mucho rato triste, sin saber muy bien qué pensar, qué hacer.
Si queréis leer un excelente álbum de historieta, Barrio 3 lo es. Pero también es una historia que duele, que no se olvida, grabada para siempre con fuego.
Vosotros mismos. (4)

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