Lecturas saloneras (IV). Caricatura

Un hombre recorre las ferias de arte haciendo caricaturas. Es un nómada del arte, que quizás escape de sí mismo, hasta un día que encuentra a una jovenzuela que admira su trabajo hasta obsesionarse con él.
Contado así, podríamos estar hablando del comienzo de una mórbida novela que siguiese los pasos de Nabokov, pero hay que matizar un poco más: es una historieta de Daniel Clowes.
Y eso lo cambia todo.
En manos de Clowes, el argumento más nimio comienza a crecer cual fiebre de Urbicanda, engrandeciéndose, complicándose y apareciendo ramificaciones frondosas que hacen de su seguimiento un intrincado ejercicio de reflexión. Caricatura, la historia corta que abre este libro recopilatorio, es quizás el mejor ejemplo de la capacidad poliédrica de este autor al abordar una historia, que le permite dotar de tantas lecturas a su obra como lectores haya. Porque en las pocas páginas de Caricatura asistimos a una brillante disquisición sobre el sentido del arte y de la creación, una sardónica aproximación a la bastarda comercialización del arte que tiene mucho que ver con las brillantes ideas de que ya ha expuesto en otras obras y que, supuestamente, serán la base de su próxima película. Pero también encontraremos una disección quirúrgica de la soledad, de la buscada voluntariamente y de la que genera ermitaños aislados en medio de oleadas de gente. Todo aderezado con un retrato de la juventud descreído y amargo, que contrasta y hace de vehículo dinamitador de las anteriores. El conjunto se alza como un retrato concentrado de la sociedad americana tan lúcido como desolador, en el que los protagonistas vagan sin más motivo que el de vivir un día más.
Una historieta que, de por sí, justifica completamente la compra de este excepcional tebeo, pero que se ve acompañada de otras pequeñas genialidades de este hombre. Divertidas, amargas, mordaces, cínicas…los adjetivos son muchos, pero la excelencia es la norma.
Y, además, dedica una historieta a 1966, un año al que le tengo especial cariño, por aquello de que fue en el que di a parar por este mundo…¿qué más se le puede pedir?
Por cierto, más que correcta edición de La Cúpula, que respeta las páginas a color (no como en ocasiones anteriores) y consigue una relación calidad-precio envidiable (4).

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