Lecturas saloneras (V). Revistas y fanzines

¡Qué suerte! 4, Fanzine enfermo 7, Arruequen 95%, NSLM 13 y Humo 3. Cinco revistas/fanzines/prozines que llegan simultáneamente al salón y que hay que destacar por diferentes razones.
Comienzo por la veterana, NSLM que llega en al fatídico decimotercer número en estado de gracia, consiguiendo lo imposible: mejorar a un número tan redondo como el anterior. Pero es que la nómina de autores es sencillamente de lujo y, además, están inspirados. Todos, lo que en una revista con más de 20 colaboradores es algo parecido a una de esas conjunciones astronómicas que se dan de eón en eón. Historietas que buscan nuevos caminos, que se arriesgan desfilando por el filo de la navaja de la experimentación más radical y que consiguen aportar un granito de arena en la definición del futuro de eso que llamamos tebeos. Aunque, sin ánimo de desmerecer, me gustaría resaltar las colaboraciones de Miguel Brieva, Miguel B. Núñez, Alberto Vázquez y Anke Feuchtenberger, especialmente interesantes.
Por su parte, la tercera entrega de HUMO, la revista dirigida por Juanjo El Rápido no aporta sorpresas, dado que los colaboradores son los mismos que en anteriores entregas, lo que no quita que sean de una calidad extraordinaria. Sigo terco yo (y posiblemente ofuscado) con que un fanzine/revista que repite colaboradores número tras número va en contra del propio espíritu de este tipo de publicación, aunque entiendo la idea de partida de su director. Lo que no quita que me quede maravillado ante contribuciones como la de Juan Berrio (un monumento para este hombre, ¡por dios!), Lola Lorente o Jali, que justifican por sí solos la compra de esta revista.
En el terreno de los fanzines, impresionante el séptimo número de Fanzine Enfermo (ganador moral, a mi entender, del premio del Salón). Un pequeño fanzine fotocopiado que englobs lo mejor y más granado del futuro del tebeo español, comenzando por un Alberto Vázquez espectacular, una Lola Lorente sugerente como ya es costumbre o la visceralidad de elfelix, sin olvidar el que para mí ha sido todo un descubrimiento: Brais Rodriguez, camaleónico hasta la exageración y que firma una de las mejores historias que he visto en esta revista “Cómo ser un topo”. Un fanzine necesario en el panorama español, que está consiguiendo que su cabecera se convierta en un mito del tebeo hispano.
No olvidemos tampoco en el mundo de los fanzines el dirigido por Olaf Ladousse, ¡Qué suerte!, que tiene un cuarto número espectacular, con contribuciones internacionales de la talla de J.C.Menu, Mathias Lehmann, Max Cachimba, Jake Austen, Ptit o Jess Jonson, sin olvidar a autores tan importantes como Tamayo, Paco Ortuño, Olaf, César Fernández Árias, entre otros. Un número dedicado a los ladrones que se convierte a través de las contribuciones de Luis Mayo en una obra de arte única e irrepetible. Uno de los fanzines de compra obligatoria en este momento.

Y para acabar, nunca mejor dicho, el (por desgracia) último número de Arruequen. 95% se llama esta vez, un número de lujo con colaboraciones de autores que deberían dar de hablar en el futuro y entre las que destaca especialmente Esther Gili, que está alcanzando una calidad que pide a gritos el salto a lo que se entiende por profesionalidad dentro de este mundillo del tebeo que nos toca vivir. Una verdadera lástima que iniciativas tan interesantes como ésta terminen, pero supongo que es la dura ley de vida del fanzine, parte sustancial de su propia existencia. No os lo perdáis.

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