Lecturas Saloneras (XI). El ladrón de pesadillas y otras historias

No es que el conocimiento de la cultura en nuestro país pase por uno de sus mejores momentos, pero seguro que si a cualquier político se le dijese que los jóvenes de hoy no saben quiénes son Velázquez o Cervantes, se llevaría las manos a la cabeza y convocaría automáticamente manifestaciones sabatinas por la recuperación de la memoria cultural hispana.
Lo que me parece lógico, todo sea dicho. Pero no deja de ser curioso que eso pase de forma continuada y reiterada en el mundo de la historieta. Nombres como los de K-Hito, Ángel Puigmiquel, Jesús Blasco, Emilio Freixas, Gabi o Arturo Moreno son absolutos desconocidos no ya para el gran público, sino incluso para los aficionados a la historieta, que como mucho habrán oído hablar de ellos lejanamente.
Una desgracia que se alza como uno de los grandes males que sufre el tebeo en este país, posiblemente la más importante por la pérdida que supone de un patrimonio cultural importantísimo y único.
Afortunadamente, Glenat nos ha sorprendido en este salón con la colección Patrimonio de la Historieta, un granito de arena si se quiere, pero de un valor simbólico incalculable, más cuando se inicia con una de las grandes obras maestras de todos los tiempos, El ladrón de Pesadillas, de Ángel Puigmiquel. Un álbum que incluye las que se consideran de forma unánime como las tres mejores obras de este gran autor: dos aventuras de Pepe Carter y Coco (S.O.S en el museo diabólico y El crimen del gramófono) y la inconclusa El ladrón de pesadillas. Tres historias de humor, de vocación infantil, pero que recogen lo aprendido de grandes autores como Gottfredson y, sobre todo, Segar, para conseguir una de las historietas más importantes de la historia del cómic español. Puigmiquel alcanza ya aquí un estilo propio inconfundible, elegante, depurado, con una puesta en escena y una composición de página arriesgada y novedosa. Sin la limitación del formato de tira diaria que tenían los autores americanos, Puigmiquel pudo explorar la composición completa de la página, buscando atrevidos juegos en los que la viñeta se perdía o se descontextualizaba, encontrando efectos narrativos que se avanzaron en décadas a su tiempo. Pero además, supo llegar a un estilo de aparente sencillez pero expresividad máxima, en una conjunción casi perfecta que aún hoy resulta moderna.
Las dos historietas de Pepe Carter y Coco incluidas en este álbum son un buen ejemplo de lo anteriormente comentado, pero El ladrón de pesadillas supone, además, una pirueta sin red magistral. Aunque por desgracia la historia quedó inacabada, Puigmiquel se adentró en el mundo onírico para ya definitivamente dar carpetazo a todo lo que se había hecho hasta el momento, rompiendo toda ligazón con las estructuras pervias, tanto argumentales como formales. Sus personajes pierden el maniqueísmo propio de las aventuras de la época para dejarse arrastrar por un delirio de imaginación, en el que las referencias al cine (con esa genial recreación de El ladrón de Bagdad) o la historieta fantástica son abrumadoras, pero sabiamente incluidas en la historia, consiguiendo un obra inigualable de la que es imposible saber hasta dónde podría haber llegado de ser continuada.
Leer las páginas de esta obra es una incursión en la historia del tebeo que nos permite ver hasta qué punto mucho de lo que hoy consideramos moderno se queda en simples intentos ante lo que ya se estaba haciendo hace 70 años.
Una obra maestra que tiene, afortunadamente, una edición a su altura. Glenat ha tirado la casa por la ventana en una edición perfecta, en la que se ha hecho un trabajo titánico de recuperación y restauración de materiales desde las revistas originales, con un cuidado tratamiento del color, incluyendo excelentes artículos de Antonio Martín y Salvador Vázquez de Parga y un sorprendente “montaje del autor” en el que Puigimiquel recupera y redibuja su obra de nuevo (¡con 84 años!) cambiando algunos aspectos de los que no quedó contento.
Sin duda, la gran novedad del Salón y, junto al Topolino de Figueras recientemente editado, las novedades del año. Una maravilla (5).

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