Lecturas saloneras (XIV). Dámsmitt

Menuda sorpresa me he llevado al leer Dámsmitt, la nueva obra de Kike Benlloch y Manel Cráneo. Tenía puestas esperanzas en ella, pero debo reconocer que en la monstruosa pila de tebeos que tengo por leer, el álbum que ha editado primorosamente dibbuks se quedaba un poco perdido, ahogado por la supuesta superioridad de autores mucho más renombrados.
Metida de pata hasta el colodrillo, proclamo.
Porque la obra de Benlloch y Cráneo se merece estar entre los primeros puestos de lecturas recomendadas de este salón, con una atractiva historia de un extraño y desconocido país donde el servicio de correos es centro no sólo geográfico del lugar, sino lugar común de diferentes historias que confluyen sobre él. Los autores juegan con pequeños detalles que van construyendo este extraño mundo, anacrónico e insólito, muy del gusto de las fantasías de Perucho, en el que los autores van dejando infinidad de flecos sueltos que deben ser completados por el lector, que pasa a ser un elemento activo de la historia. Un extraño sujeto de pasado desconocido, inventor aficionado de artilugios a medio camino entre la alquimia y la tecnología, una situación política dictatorial, un hombre que es rechazado por su pasado gitano… ficciones y enigmas que sólo tienen en común ese lugar donde las cartas se cruzan de forma anónima, escondiendo historias que nunca serán conocidas. No se puede decir que Dámsmitt sea una obra redonda, pero tiene esa chispa que despierta la curiosidad, que estimula la imaginación con intrincados misterios que nos llevan a pasar de página siempre con la sorpresa a la vista, con la duda de cuál será el camino que tomará la historia en la siguiente viñeta, sabedores de que en parte, será imaginado por nosotros. Una estructura difícil y complicada, muy arriesgada para unos autores que no se habían estrenado en la narración larga, pero que pese a los traspiés, pasan con nota más que solvente, con un excelente trabajo gráfico de Manel Cráneo, de estilo personal y sobria puesta en escena, pero perfecta para la historia de Benlloch.
Atentos a estos autores, darán que hablar. (3-)

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