Lecturas saloneras (XX). Ex-Machina

Aprovecho la edición del tomo de Ex-Machina, de Brian K. Vaughan y Tony Harris para reciclar una reseña que hice tras la lectura de la edición USA de esta serie.

Ex-Machina ha logrado reconciliarme con Brian Vaughan, un guionista demasiado sobrevalorado a mi entender en obras que no pasan del simple aprobadillo como Runaways o Y, el último hombre. Sin embargo, debo reconocer que con esta serie ha conseguido convencerme, con un planteamiento original y, sobre todo, bien llevado. Vaughan plantea un mundo con un único superhéroe (no especialmente espectacular o superdotado, su poder es comunicarse con las máquinas), que llega a la alcaldía de Nueva York tras los sucesos del 11-S. Y su problema es, a partir de ese momento, enfrentarse a los problemas diarios, desde la provocación de un artista que consigue sublevar a la minoría negra y blanca o el matrimonio homosexual, en lucha constante con los periódicos y los lobbies. El planteamiento de Vaughan de la serie es inteligente, jugando a un alejamiento ligeramente humorístico, que le permite no renunciar a la crítica abierta de la política americana e incluso dejar correr soterradamente una línea argumental más superhéroica en forma de clásica teoría de la conspiración, lo que le permite jugar a dos bandas, atrayendo tanto a los aficionados al género a los superhéroes como a los más reacios a él. Una serie que se lee con agrado, destacando especialmente la impresionante labor de Tony Harris, espléndido en el apartado gráfico, que ha mejorado de forma espectacular la gestualidad facial de sus personajes para la serie (siguiendo la larga estela de Maguire, todo sea dicho) (3-).

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