Un poco de nostalgia

Piden los colegas blogueros que hoy dediquemos un post a la nostalgia, hablando de un tebeo que nos marcara, que no hayamos olvidado. Y la verdad es que, después de mucho pensar, no sé qué decir. Por mucho que pienso, que miro los estantes de mi colección o que echo la vista atrás, no encuentro un tebeo que marcase un momento de mi vida. Quizás el problema es que no hay un momento de mi vida en el que no tuviese un tebeo cerca… :)
Mis primeros recuerdos brumosos son de mi casa en Barcelona, en la calle Tamarit, de un pasillo en el que había un motón de tomos rojos que guardaban los tebeos que Novaro que compraba mi padre. Pero no fueron esas mis primeras viñetas… fueron las de la Colección DUMBO, unos tomitos en rústica, de portadas brillantes y lomo color gris con los que aprendí a leer. Conocí entonces a Mickey, a Donald, a los Golfos Apandadores, al Tío Gilito, a Narciso Bello, al Borrón. Fueron los primeros tebeos de los que tengo un recuerdo, tan nítido que hoy me sorprendo recordando perfectamente muchas historias (el elefante blanco de trompa cuadrada, la máquina de robar depósitos de dinero de los apandadores…). Después, cuando apenas levantaba un par de palmos, tomaron el lugar de los personajes de Disney los más urbanos y humanos de Bruguera, con el Mortadelo, el DDT, el Tiovivo… Tebeos que llenaron mi niñez, justo hasta que un palmo más de altura me permitió llegar a esos tomos rojos que escondían los tebeos de Novaro y sus maravillosamente absurdos mundos. El guardián del espacio, los Temerarios, Adán Luna, Bruno Díaz, el Comodín, Batman, Ciudad Gótica y Superman fueron mis lecturas durante mucho tiempo, hasta que, ya en Valencia, descubrí en una caja de la mudanza una colección que cambió completamente mis gustos: Zarpa de Acero. Louis Crandell supuso una revolución para un chaval de apenas 8 o 9 años, que descubría que los héroes podían tener un reverso oscuro, que los malos podían ser también buenos y que quizás el mundo no era blanco y negro, sino gris.
Y de ahí, al señor de las quinielas. Una pequeña tienda del Patronato de Apuestas Mutuas Deportivo Benéficas, que se decía entes, presidida por una inmensa foto de una vedette de exuberantes curvas (que luego descubrí, era la mujer del dueño, que en otros tiempos pisaba los escenarios con bastante éxito entre el público masculino) y que cambiaba tebeos y novelas del oeste por un duro. Gracias a esa tienda, comencé a leer los tebeos de Vértice, aquellos tomos de horroroso remontado que me dieron a conocer a los 4 Fantásticos, La masa, el insoportable Spiderman (por Dios, no lo aguantaba), la genial Patrulla X, Dan Defensor y, por entonces, mi admirado Hombre de Hierro, mi serie preferida de entonces.
Pero poco duró la cosa, porque apenas un par de años después, comenzaría a leer una revista que me maravilló: Dossier Negro, que recopilaba historias de terror de esas que ya entonces me fascinaban, con una en especial que me hacía babear ante la potencia de su dibujo, La Cosa del Pantano.
Y estaba yo entonces, en plena efervescencia preadolescente, cuando cayó en mis manos un ejemplar de 1984, el 14 para ser exactos. Una revista de ciencia-ficción para adultos que revolucionó mi forma de ver los tebeos. Como buen proyecto de adolescente, decidí que todo lo que había leído hasta el momento era para críos y que tenía que seguir leyendo esas revistas para hombres hechos y derechos como yo (oye, que salían tetas y todo), y comencé a explorar el incipiente boom de las revistas que se daba en España. TOTEM, Cimoc, Blue Jeans, Bumerang, Creepy, Comix…decenas de revistas que me abrían nuevos mundos y destrozaban mi paupérrima economía, todo sea dicho (menos que mal que mi amigo Vicente y yo nos repartíamos las revistas y luego nos las cambiábamos). Con el tiempo, y de forma natural, pasé al Metal Hurlant, al Cairo, al Madriz, el Víbora…cerrando un largo tránsito que me llevó a pasar prácticamente por todo tipo de tebeos y a leer de todo.
Era el año 1982, llegaba el Papa a Valencia con su Totus Tuus, Naranjito…y llegó la Historia de los Cómics de Toutain, que estudié fervorosamente, dándome a conocer un montón de autores que no conocía y que necesitaba leer.
Ese año, me temo, se fraguó definitivamente la creación de un monstruo devorador de tebeos…hasta hoy. Y que siga. :)

Agenda: Comienza la Semana Negra de Gijón

Mañana comienza la XIX edición de la Semana Negra de Gijón, sin duda, uno de las celebraciones culturales más importantes de España (sino la que más), con una variedad de actividades y programa realmente envidiable. Como siempre, dedica una buena parte de sus actos a los cómics, pero la cantidad y calidad de las propuestas hace mejor darle un buen vistazo al programa para poder seleccionar.
Vamos, que haya sana envidia hacia los que se pueden acercar esta semana a Gijón… :)