Abducido no, castigado…

Pues no, pese a que todo parezca indicar tras el anterior (y polémico) post que fui abducido por la marea blanquiamarilla, la realidad ha sido mucho más dura, si cabe. He sido castigado.
Parece que mi inocente parodia antireligiosa no ha sentado bien en las alturas (indefinidas, cada cual que se aplique el cuento según sus creencias) y fui castigado de forma fulminante con un terrible dolor de muelas que me ha tenido jodido (y bien jodido) durante un par de días, pese al estado de seminconsciencia debido al chute de nolotiles e ibuprofenos.
Quién sabe, a lo mejor debería replantearme ateísmo (eso sí, como mucho por un panteísmo bondadoso, con San Eisner a la cabeza)… o ir más al dentista, que en estos casos toma forma de extraño heraldo de horrorosas torturas.
Eso sí, pese a todo, todavía pude pasarme todo el día de ayer de reuniones para ver si montamos algo gordo de tebeos en Valencia. Ya os contaré.
Si consigo reponerme a lo largo del día (previa visita masoquista al dentista, eso sí), seguiré con las lecturas saloneras. Eso sí, os adelante una sorpresa absoluta: Tierra de historias, de Flavio Colín y Wellington Srbek. Una obra de una fuerza impresionante, arrebatadora.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Post Navigation