Más habas francesas: los problemas de David B y L’Association

Sigo con Francia, que no se me ha quitado el afrancesamiento de encima. Resulta que la lucha entre la “vanguardia” representada por LAssociation y las grandes casas editoriales escribe un nuevo capítulo que aumenta la tensión y el nivel de la disputa. Ya era costumbre el enfrentamiento entre este colectivo/editorial y editoriales como Soleil o Casterman, pero tomaron carta de oficialidad en dos momentos de este año: los artículos de J.C.Menu para Plates Bandes o LEprouvette, en las que se representaban como bestias negras de la BD, y en el plante que las diferentes editoriales alterantivas e independientes dieron a Angouleme este año.
Una tensa situación de enfrentamiento que no deja de representar un fenómeno común en Francia desde hace décadas, que repetía, en cierta medida y con todos los matices que se deben poner a esta comparación, lo ocurrido en su día con la creación de Humanoides por parte de un grupo de autores que buscaban nuevos caminos.
Sin embargo, la cosa ha dado un salto importante que marca diferencias claves respecto a esos escenarios, a tenor de la información que da Actua BD. Según ésta página, parece que la decisión de David B, uno de los socios fundadores de LAssociation, de publicar con Casterman una recopilación de sus trabajos ha sido tomada casi como una declaración de guerra por parte de la editorial colectiva. Si anteriormente la colaboración de otros fundadores como Sfar, Trondheim o Baudoin con grandes editoriales ya había supuesto encendidas proclamas por parte sobre todo del socio más combativo de LAssociation, J.C.Menu, parece que ahora la cosa llega a más, ya que la citada intención de David B de publicar en Casterman ha sido respondida con acciones legales que intentan impedir que el autor pueda llevar a cabo su intención.
Una actitud que pone en tela de juicio muchos de los planteamientos iniciales de LAssociation, como bien describe Didier Pasamonik en su artículo. Si el colectivo nunca había querido definirse como una editorial, su comportamiento lo define como tal, defendiendo intereses corporativos que son ajenos a la decisión del autor y entrando en conflicto con el propio ideario fundamental del colectivo: el respeto a la decisión del autor. Podría incluso darse la paradoja de que una asociación creada para que se respetara siempre la decisión final del autor en la creación, impidiera que un autor decidiese el destino final de su obra. Una paradoja que puede socavar brutalmente los cimientos de LAssociation, que ya arrastra fuertes tensiones internas entre sus socios fundadores.
En cualquier caso, una mala noticia, ya que, le pese a quien le pese, la labor de LAssociation ha sido clave para la renovación del tebeo francés de la última década, protagonizando las iniciativas más vanguardistas y más interesantes, y creando una escuela de autores que ha cambiado por completo la concepción de la historieta en Francia. Pero también parece que la estructura se está anquilosando e impidiendo que sus autores se alejen del nido para recorrer nuevos caminos, en un intento sin sentido de aspirar a igualarse a las grandes editoriales como Casterman o Dargaud.
Y es que el francés es el más claro ejemplo de cómo industria y vanguardia se necesitan mutuamente: la industria crea la estructura que permite vivir a los autores de su obra, pero es conservadora en toda su extensión, siendo generalmente alérgica a todo cambio, por lo que precisa de la vanguardia para una obligada renovación periódica de formas y contenidos que le permita subsistir. Una rueda que siempre ha funcionado en Francia, pero que podría verse peligrosamente detenida.