Novedades de Astiberri

(**)- BONE VOL. 1. LEJOS DE BONEVILLE, de Jeff Smith. Cartoné. Color. 144 pág. 15,00 EUROS

(**)- TUG & BUSTER 3, de Marc Hempel. Col. Lecturas Compulsivas. Rústica. 56 pág. BN. 8,00 EUROS

Dos novedades esperadísimas. Y recomendabilísimas. :)

¡Esto se lo quería oír yo a un editor!

Visto esto, obras como las que mencionas [Watchmen, Dark Knight, V de Vendetta] siempre tienen que estar en las librerías. Son obras cumbre del cómic y han de estar a la disposición de todos los lectores de forma constante. Nunca debe llegarnos el mensaje de que Dark Knight, por decir uno, se ha agotado y ya no existen copias. Siempre tienen que estar en el mercado.

Es apenas un párrafo mínimo, puede que a muchos les haya pasado desapercibido en la larga entrevista a David Hernando (editor de DC en Planeta DeAgostini Comics) que publica Vía News hoy, pero me parece una de esas frases que pensaba yo que nunca escucharía de alguien que tiene funciones de editor.
Porque es una verdad como un templo que, por desgracia sufrimos en carnes los aficionados españoles continuamente. Díganle usted a un aficionado al cine que es imposible que pueda comprar Ciudadano Kane o La diligencia. O a un melómano que la novena sinfonía de Bethoven está descatologada. O peor, a un lector empedernido que El quijote ése…”uy, como no sea de segunda mano”. ¿Increíble? Pues no, es lo que habitualmente sufren los tebeófilos (no sólo españoles, que la cosa es endémica), que no pueden encontrar ninguno de los clásicos del tebeo. Es más, no pueden encontrar ni un tebeo que fue editado hace seis meses. En un mercado de tiradas mínimas y devoluciones rápidas, las obras apenas aguantan en las estanterías de las librerías unas semanas para desaparecer incluso de los anaqueles de las librerías especializadas.
Una situación que tiene mucho que ver con lo paupérrimo del mercado, pero también con una costumbre editorial que asocia la edición con la recuperación a corto plazo de la inversión. Obras como Watchmen, Spirit, Paracuellos deben estar siempre vivas en catálogo, son obras maestras que deben estar a disposición de los lectores de cualquier generación. No es una cuestión de “no es rentable”, porque lo que se está planteando es “si tiro 2500 ejemplares, no se venderán en dos meses”. Son obras que deben estar ahí siempre porque aunque sea por goteo siempre se venderán. Me atrevería a decir que es una obligación para las editoriales que tienen esos derechos. Y seamos claro: se venderán. En un año o dos, pero se venderán. E incluso muy bien, sólo hay que ver la presencia continuada de Watchmen en las listas de Bookscan americanas.
Porque recordemos que, en España, la única obra que se reedita continuamente y tiene sus 170 títulos vivos en catálogo es Mortadelo y Filemón.
No sé si David podrá llevar a cabo todos sus planes, pero esa declaración es, de momento, para aplaudirla y alabarla.

La “Era Oscura”, en EL PAÍS

El suplemento Revista de Agosto del diario EL PAÍS dedica su artículo de portada a “Superhéroes en el lado oscuro”. De nuevo la presencia del tebeo en los periódicos se va normalizando y un género tan propio del cómic es analizado desde una perspectiva periodística veraniega, con sus errores típicos, pero sin ánimo de minusvalorar el género.
Pero, y todo tiene un pero, lo curioso del artículo es que, después de leído, uno tiene la sensación de que el género de superhéroes es, básicamente un género cinematográfico. Pese a las referencias e incluso un recuadro dedicado a Alan Moore, parece claro que el trasvase entre medios del género se está produciendo a un ritmo acelerado. Ya comenté hace tiempo por estas páginas que se estaba dando esta particular circunstancia, pero parece que Hollywood está apretando el pedal y ha aceptado con brazos abiertos al género como la nueva gallina de los huevos de oro. De momento, las grandes productoras están tirando del increíble bagaje de personajes que han sido creados desde las editoriales, con iniciativas como las de Marvel de aprovechar al máximo el tirón y convertirse en productora, pero es evidente que a medida que el género se vaya asimilando en el medio cinematográfico, éste generará sus propios personajes (por obvias razones económicas, no habrá entonces dependencia). Aunque quizás no haya que esperar, porque ya está ocurriendo: Darkman, Los Increíbles, Matrix (si alguien lo duda, que vea la tercera parte, con el enfrentamiento final entre Son Goku y Piccolo), Sky High, Uma Thurman haciendo de superheroína enamorada…
En cualquier caso, la presencia de los tebeos en los diarios se normaliza a velocidad de vértigo, que es lo interesante.

Lecturas. Batman Year 100

Menuda lección les ha dado el señor Paul Pope a los autores de Marvel y DC con Batman Year 100. Tenía muchísima curiosidad por leer esta primera incursión de Pope en el mainstream,  aunque con cierto miedo y prejuicio a que las imposiciones editoriales hubiesen podido maniatarlo. Pero cualquier prejuicio era infundado: Paul Pope es uno de los autores más arrebatadores que se pueden encontrar en el actual panorama historietístico americano, uno de esos dibujantes que parece tocado por una varita divina que le permite llegar a donde otros ni siquiera sueñan, con capacidad sobrada para derrumbar cualquier obstáculo.
Autor de férrea independencia, sus obras anteriores dejaban ya entrever una clara vocación por buscar nuevos caminos para el tebeo de género, fundamentalmente dentro de una ciencia-ficción tocada de policíaco, con trabajos tan sugerentes y recomendables como THB, Heavy Liquid o 100%. Pero, sobre todo, evidenciaba una habilidad para la narrativa inusual, con una puesta en escena y ritmo casi perfectos que parecían nacer casi espontáneamente.
Características que se han ido madurando hasta conseguir obras excelentes como las ya citadas, pero que podían verse mermadas por un exceso de imposiciones editoriales. Afortunadamente, los mandamases de DC han dejado total libertad a Pope para esta versión futurista de Batman, que transita a medio camino entre el relato policial y el homenaje a Dark Knight con una trama detectivesca interesante y una acertada visión de un futuro próximo oscuro sin estridencias exageradas, en el que el dibujante se permite una soberbia  lección de narrativa, una de las mejores que servidor ha leído en mucho tiempo en el mainstream.
La primera escena de Batman Year 100 es ya toda una declaración de intenciones: una larga secuencia de persecución y luchas con una fuerza y brío que deja sin respiración al lector. Una puesta en escena milimétrica de potencia atronadora, en la que casi podemos imaginarnos una banda sonora enérgica, que aumenta el nervio de unas peleas coreografiadas perfectamente, pero manteniendo en todo momento una tensión agónica, que en ningún momento se desborda. Pope tensa la cuerda con maestría, sabiéndose poseedor de la desacostumbrada capacidad de conocer el momento idóneo para soltarla o estirar más, arrastrando al lector cual marioneta.
Es indudable que, pese a las diferencias estilísticas, Pope es heredero nato de la garra narrativa de Jack Kirby, pero paradójicamente mezclada con la elegancia de Alex Toth. Una unión casi imposible, pero que, al conseguirse, hace de Pope uno de los autores con más posibilidades dentro de la historieta americana.
Me atrevería a decir que es casi exigible que Planeta publique lo antes posible esta obra en España, uno de esos tebeos que deberían sonrojar a muchos autores estrella, a los que pone en triste evidencia.

Excelente (3+)
Enlaces:
Página de Paul Pope
Entrevista a Paul Pope en Con C de Arte

Primera multa por compartir tebeos en la red

Estamos ya acostumbrados a que las discográficas, grandes distribuidoras de cine y sociedades de gestión de derechos de autor lleven a cabo todo tipo de denuncias y rastreo sobre los archivos de música y cine compartidos en redes P2P. Un tema delicado, en el que hay en litigio muchos derechos y del que no tengo intención de abrir un nuevo debate, que muchos y más enterados lugares hay en la red para discutirlo.
Sin embargo, la cosa afecta a los tebeos, ya que la creciente circulación de tebeos escaneados en la red comienza preocupar a las grandes editoriales, que de momento en Francia ya han ganado su primera batalla, al ser condenado un internauta por el Tribunal de Grande Instance de Paris por compartir 2288 tebeos en un servidor web. La denuncia fue realizada por el Sindicato Nacional de la Edición y, por lo menos en este primer juicio, sólo se ha reclamado una indemnización simbólica de 1EUROS en concepto de daños y perjuicios, según los abogados, porque nada más persiguen “una intención pedagógica”.
Es verdad, como afirma el responsable de Glenat en la noticia, que el tebeo tiene características que lo hacen radicalmente distinto a música y cine, ya que necesita de un sustrato físico y no se puede negar su componente fetichista, pero es indudable también que cada vez es más fácil encontrar las últimas novedades de tebeos de cualquier nacionalidad (sobre todo manga) escaneados e incluso traducidos al castellano.
Así que, supongo, el mundo del tebeo clonará en breve las eternas discusiones que sobre el tema se han dado en música y cine.