(Continuará…). Fascículo 4

Decía yo en mi última entrega que el comic-book volvió a los quioscos en un momento en el que ese formato estaba fuera de lugar. Es evidente que en los quioscos del siglo XXI es necesario pensar en formatos que tengan rentabilidad para el quiosquero, que pueda tenerlos expuestos durante un mes y que no caigan rápidamente derrotados por la velocidad de rotación de los productos de los anaqueles. Todo un problema, ya que implica que el tebeo debe ser un producto de venta masiva o bien con un precio que proporcione rentabilidad suficiente al quiosquero como para mantenerlo durante un tiempo suficiente a la vista. Hoy por hoy, la primera de las opciones parece inviable, habida cuenta de que los únicos tebeos que tienen una venta masiva en quioscos son Witch y Mortadelos varios. Mister K o Dibus se mantienen como revistas con tiradas importantes, pero alejados de las ventas espectaculares de los primeros, lo que hace pensar que el formato ideal para el quiosco vendría de dos posibilidades: a) un formato tomo, con precios entre los 5-10EUROS o b) un formato revista, con un precio que se mantuviese en una horquilla entre los 3 y 6EUROS. El primero tiene una clara respuesta: el manga, un formato que podría romper en los quioscos si encontrase superventas estilo Dragon Ball. Una situación que se podría dar con Naruto, Bleach o Full Metal Alchemist, pero que nunca significaría la invasión de mangas del quiosco, sino tan sólo que determinadas colecciones estarían siempre presentes. Paradójicamente, y tras la muerte de las revistas en los 80, parece que es un momento en el que este formato podría reintroducirse. Sin embargo…¿es posible? Personalmente tengo mis dudas, sobre todo de una revista específica de historieta, pero los intentos de Humanoides en Francia y el éxito de Wicth pueden dar una idea de modelos mixtos que hoy quizás podrían tener un cierto hueco en el mercado. Es evidente que el lector hoy es mucho más exigente y tiene mucha más oferta de ocio que hace 20 años, por lo que una revista, ya sea dirigida a público infantil, juvenil o adulto sería todo un reto de diseño en cuanto a contenidos.
Pero estas dos elucubraciones llevan casi obligatoriamente a una dolorosa conclusión: sea el formato que sea, es más que posible que el quiosco se haya perdido para siempre como punto mayoritario de entrada a los tebeos.
Y la pregunta subsiguiente…¿es grave? Con una red de más de 250 librerías especializadas en España ¿qué problema tiene?
Pues la respuesta es sencilla: muchos. Sólo hay que ver lo ocurrido en los EEUU en los 90. El abandono de los quioscos y supermercados por la venta en el denominado Direct Market de librerías especializadas (con más de 10.000 en todo el país), supuso un florecimiento puntual, pero que unido a las corrientes especulativas se tradujo en un brutal hundimiento a mediados de la década. Casi un 40% de las librerías cerraron en apenas tres años (más del 50% en una década), en una compresión lenta pero imparable del llamado Direct Market. Sin un punto de entrada, el cómic se convirtió en un ghetto en el que apenas entraban nuevos compradores, y que era abandonado a medida que éstos crecían. Una situación que en España es similar, ya que el tebeo está circunscrito al coleccionista, al aficionado de siempre, pero con dificultades obvias para incorporar nuevos lectores.
Sin quiosco como punto de entrada para nuevos lectores, y sin posibilidad de recuperarlos…¿qué alternativa queda?
Desde mi punto de vista, no hay que inventar nada, sólo ver qué ha pasado en los USA, un mercado clónico al español en cuestiones de tebeo en las dos últimas décadas. Allí el manga y el formato novela gráfica están eclosionando con fuerza en las grandes superficies y librerías generalistas, con un crecimiento espectacular que contrasta con fuerza con la lenta bajada y constante disminución del Direct Market.
Por tanto, la opción viene por dirigir la vista hacia grandes superficies, cadenas de librerías y librerías generalistas. Carrefour, Alcampo, Fnac, El Corte Inglés, Casa del Libro… pueden ser focos importantes de promoción y recuperación del mercado. Puntos complejos y de difícil acceso, pero sobre los que se está haciendo un continuo trabajo que podría dar sus frutos en los próximos años. Una labor titánica, que se debe afrontar desde muchos frentes, que comienzan por la formación de los encargados de las secciones de librería (ayer mismo comprobaba en un Carrefour como El Archivo Corso de Petillon se encontraba en la estantería de cuentos infantiles) hasta el propio cambio de los editores, que deben tomar una parte más activa en labores de promoción en estos puntos.
Ahora bien… ¿y las librerías especializadas?
(Continuará)
Entregas anteriores 12 3