A perro flaco, todo son pulgas

Lo dice el refrán, y razón tiene. Desde hace unos días, se ha levantado una verdadera polvareda sobre la edición corregida de Agujero Negro que ha puesto en las librerías la editorial La Cúpula. Como sabéis, la edición inicial apareció con un error importante, al repetirse una página y no aparecer la 281.
Nada más conocerse el error (que fue a la vuelta del Salón, en mi caso, me avisó Pepo Pérez), la editorial retiró todos los ejemplares y anunció que en breve se haría una edición corregida.
Sin embargo, el error era más grave de lo que parecía, ya que su corrección pasaba por dos opciones: la repetición completa de la tirada o sustituir la página en cuestión por otra correcta. No sería la primera vez que La Cúpula repite una edición completa por un error de impresión, pero por desgracia, la situación económica por la que pasa la editorial ha hecho absolutamente inviable esta opción en este caso, al ser una edición muy cara. Ante esta dificultad, la única solución posible era intentar sustituir la página de los ejemplares ya impresos. Un recurso que no es nuevo, ya que muchas editoriales lo han usado en anteriores ocasiones con resultados bastante satisfactorios, por lo que después de varias pruebas hechas en una empresa especializada, se decidió finalmente sustituir la página errónea.
Desde la editorial me comentan que, tras el cambio, los ejemplares que ellos inspeccionaron eran perfectos, por lo que lanzaron a distribución la tirada. Sin embargo, con el tebeo en la mano (por lo menos algunos de los que han llegado a Valencia y, por lo que me dicen, a otras ciudades), la verdad es que los resultados son muy poco satisfactorios. Por lo menos en los que yo he podido ver, en el lomo del ejemplar hay una arruga profunda y la página pegada sobresale ligeramente por los laterales. Una chapuza a primera vista, pero según me informan desde otras librerías, parece ser que hay diferencias importantes en los ejemplares, con algunos donde casi no se nota, como afirma la editorial, y otros donde se nota marcadamente.
He estado hablando tanto como el responsable de producción Emilio Bernardez, como con el director de la editorial, Josep María Berenguer, y os puedo asegurar que están derrumbados con este tema. Como bien me decía Berenguer, en ningún momento ha existido la intención de engañar o perjudicar al lector, antes al contrario. Buscaron una solución que, dentro de sus posibilidades económicas, permitiese que los lectores pudiesen tener la obra de Burns con la mejor calidad posible y ahora se encuentran con una situación con la que ya no les queda posibilidad de maniobra.
¿Qué solución queda ahora?
Pues la cosa está difícil. Desde la editorial me indican que se miren los ejemplares y se compruebe el estado del mismo, ya que en muchos el cambio apenas se nota, pero que si alguien se considera estafado o su ejemplar es defectuoso, que no dude en ponerse en contacto con la editorial para que le devuelvan el dinero.
¿Y qué pienso yo?
Pues que estoy divido, os lo digo en serio. Es evidente que el error ha sido importante, mucho. Pero me consta que desde la editorial ha habido un interés por resolver el problema pensando en el lector, porque lo que es evidente es que la edición jamás será rentable, con suerte, la editorial cubrirá gastos. Yo sé que la editorial pasa por momentos delicados y que estos errores coinciden con una importante disminución de plantilla, pero evidentemente, éstas no son excusas delante del lector. Un producto se debe poner en el mercado con profesionalidad, y al lector le importa poco cuáles han sido las dificultades que ha pasado la editorial para poner ese ejemplar en la estantería de la librería.
Pero una vez echada la bronca y pidiéndole a la editorial que pongan los medios para no vuelva a pasar nunca más (que, me consta, han puesto) lo que no entiendo es entrar al degüello sin piedad. Acusaciones de estafa o de engaño me parecen absolutamente desaforadas, más sabiendo la trayectoria de 25 años de una editorial que siempre se ha destacado por su respeto al lector (que yo sepa, es la única editorial que hacía continuamente encuestas a sus lectores para mejorar sus publicaciones). Lo han hecho mal, sí, pero si se considera que la edición no es satisfactoria el castigo es tan simple como no comprar este libro. Lo demás parece más entrar en el refrán con el que comenzaba este post.
Resumiendo, que los de La Cúpula han metido la pata, hasta el colodrillo. Pero durante 25 años gracias a ellos he leído algunos de los mejores tebeos que recuerdo, y creo que sólo eso ya es razón suficiente para darles un voto de confianza para el futuro.

Y dicho todo esto, si alguien tiene un ejemplar defectuoso, comento lo que yo he hecho con el mío: he impreso la página en cuestión (que podéis bajar en PDF aquí) en una hoja autoadhesiva (que tenga grosor, para evitar que transparente) y la he pegado encima de la errónea. El resultado puede parecer un poco antiestético (la hoja es blanca y el tebeo tiene un tono ahuesado), pero ni sobresale, ni se nota en el lomo.
Os dejo un par de fotos.

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