El tebeo en la Fería del Libro de Frankfurt

Cada vez más, la Feria del Libro de Frankfurt, la cita europea (y una de las mundiales) más importante para la industria del libro, lo está siendo también para la industria del tebeo. Desde hace unos años, los más importantes contratos de publicación se están cerrando en esta feria, muy por encima de los logrados en salones como Angouleme. De hecho, editoriales como Glenat España tienen su propio stand en la feria y, por ejemplo, este año una de las mesas redondas de la Feria se dedicará específicamente a los cómics. El miércoles 4 de Octubre se celebrará la mesa El mercado internacional de los cómics en el 2006, moderada por Andreas Dierks y con la participación de Claudio Curcio (Comicon, Italia), Rafa Martinez (Norma, España), Chigusa Ogino (Japan), Didier Pasamonik (Bégica/Francia) , Chuck Rozanski (Mile High Comics, USA) y Hee Woon Chung (Corea).
Una mesa de lo más jugosa…. La podía grabar alguien…

Un atentado a los derechos de autor

A través del hijo de Manuel Gago me llega la siguiente noticia, que reproduzco del diario Levante:

La Audiencia retira los derechos de autor a la familia del creador de “El Guerrero del Antifaz”
El tribunal da la razón a los herederos de Editorial Valenciana en base a dos contratos
La Audiencia Provincial de Valencia ha retirado los derechos de autor reconocidos por un juez de primera instancia a la familia del creador de “El guerrero del antifaz” y ha fallado a favor de la familia Puerto, heredera de Editiorial Valenciana, en base a los dos contratos firmados en 1947 y 1949 por su autor, Manuel Gago García, por los que se cedía todos los derechos sobre el personaje incluida su explotación como marca.
De esta forma, la sección novena revoca el fallo dictado por el juzgado de primera instancia número 17 de Valencia, que estimó mala fe en el registro de la revista infantil “Aventuras del guerror del antifaz”, ya que “aunque existían unos contratso”, explica, “aquéllos sólo autorizan la cesión de la propiedad de cada cuaderno u derechos de edición de la colección”. No obstante, según el recurso presentado por el abogado Santiago Soler en representación de la editorial, el tribunal entiende que no existió mala fe. En porimer lugar, la sala alude a la obligación legal que había de registrar la marca según el Estatuto de la Propiedad INdustrial, bajo pena de multa. Por otro lado añade porque “durante lo 34 años en que vivió Manuel Gago desde la publicación de la marca en el Boletín hasta su fallecimiento”, no realizó “ningún acto de reclamación, ni intento de explotación”.
Además, hace especial hincapié en los dos contratos firmados, en 1947 y 1949, por los que se transmitía la “propiedad literaria y artística de los cuadernos y colecciones”, como figura “literalmente” en el contrato. Y destaca en este punto “la gran difrencia de precio entre ambos contratos, ya que en primero se fijaba el importe de 200 pesetas y en el segundo, de 3000, cantidad importante en la época y que denota sin duda el gran éxito obtenido por la colección”.
En este sentido, la sala insiste en que no podemos considerar que el registro de la revista infantil, como marca, se efectuara de mala fe, puesto que “la explotación de la publicación estaba cedida a quien la inscribió como tal”.

Personalmente, me parece que esta sentencia lo único que hace es reconocer y autorizar legalmente los usos de una época donde los derechos de autor eran sistemáticamente pisoteados. Una cosa es que no hubiese “mala fe” en la actitud de la editorial (porque era lo habitual de la época) y otra que no sea de justicia reconocer la autoría de la obra, máxime cuando la editorial desapareció hace años reconvertida en constructora.
Una vergüenza que flaco favor ahce al reconocimiento de los grandes autores de historieta de este país.
Tenéis más sobre el tema en Una historia espeluznante.

Ji, ji, ja, ja…¡glup!

Menudo chafón me acaban de pegar los de ADLO! con la comparación de ediciones de Los defensores , la hecha en España por Panini con la de los USA.
Cuando hice la reseña, sólo tenía en mis manos la edición americana, que es la que he leído, y reafirmo mi crítica: un tebeo muy divertido, con el que pasar un buen rato. Pero lo que ha hecho Panini en la adaptación a la traducción española es casi un atentado a la obra original: se han cambiado todas las expresiones en color para poder imprimirlas con la plancha de negro. Un cambio que viene dado por la posibilidad de aprovechar una coedición (todas las planchas de color son las mismas, sólo cambian las de negro, que son las que llevan el texto), pero que ha hecho desaparecer la forma de las expresiones originales.
El resultado en algunos casos es casi de risa (y no de las que te provoca el tebeo):

No me quiero ni imaginar lo que hubiera sido, por ejemplo, la edición de los 4F de Simonson con esta técnica de “doblaje”. Un error garrafal por parte de Panini. Entiendo que la editorial quiera abaratar costes en la edición, lo que evidentemente revierte en el lector con un tebeo más barato, pero si no hay otra opción, hubiese sido prefererible publicar estas expresiones en su inglés original, quizás con un asterisquillo que indique su traducción, antes que la opción elegida, que en algunos casos, como el mostrado, es sencillamente horroroso.