Lecturas. Estafados

Aprovecho que Astiberri edita Estafados, de Alex Robinson para reciclar la reseña que hice de esta obra cuando apareció en los USA:
No se puede decir que Robinson sea un buen dibujante, de hecho es bastante limitado y se encuentra muy lejos de otros autores de la escena alternativa americana a los que sigue, pero es indudable que tiene una especie de don natural para la narrativa y para contar historia que enganchen. Con lo aprendido en Malas Ventas, todo un catálogo de recursos y experiencias narrativas, Robinson afronta esta nueva historia que, siguiendo el esquema de Vidas Cruzadas de Altman, acompaña a seis personas tan dispares como una estrella de la música, un falsificador de firmas de estrellas del deporte o una joven en busca de su padre. Las historias van confluyendo poco a poco, entrecruzándose y mezclándose hasta llegar a un clímax final en el que todos coinciden en un mismo lugar y tiempo, con dramáticas consecuencias. Robinson sabe llevar el ritmo con endiablada habilidad, con un dominio de la narrativa sorprendente que casi pasa desapercibido, pero en el que vale la pena detenerse. Cada personaje es narrado con un estilo distinto, algunos casi mudos, impersonales, otros con gran profusión de texto, consiguiendo que los propios recursos narrativos sean los que den personalidad y carácter al personaje. A medida que los personajes interactúan, los recursos se van mezclando, con soluciones brillantes y sorprendentes, muchas veces discretas, pero casi siempre con resultados excelentes. Si en Malas Ventas los experimentos narrativos en algunos momentos eran gratuitos, aquí son estrictamente necesarios y consiguen que, pese a su radicalidad, queden en segundo plano, consiguiendo el efecto de transmitir al lector el sentimiento adecuado. Robinson sólo se permite que la experimentación radical salga a la luz en las últimas páginas, con una especie de efecto de flujo hipnótico que redondea más, si cabe, este libro.
Un tebeo brillante, que engancha con una gran historia y un soberbio dominio de los recursos narrativos de la historieta. Lástima que Robinson no sea un dibujante más dotado técnicamente para redondear todavía más el excelente sabor de boca que deja (4-).