Lecturas. La vida como viene/ El acelerador atómico

La elección de Planeta publicar de dos en dos los álbumes que restaban de Lapinot ha dado lugar a la coincidencia de las dos mejores entregas de la serie: El acelerador atómico y La vida como viene. Dos obras que fueron publicadas originalmente en orden inverso, aunque llevasen como número el 8 y 9 de la serie. Lo que me permite, todo sea dicho, reciclar una reseña… :)
Comienzo por El acelerador atómico que puede ser calificado tanto como uno de los mejores álbumes de Lapinot o, casi mejor, como una de las entregas más interesantes de Spirou y Fantasio. Y no, no me equivoco, porque Trondheim convierte a su famoso conejo en el famoso botones y se imbuye del espíritu de Franquin y consigue recuperar completamente el alma de las historias de este autor, con un guión vibrante, dinámico, pleno de guiños al aficionado a Spirou y, sobre todo, muy entretenido y divertido. Pero lo hace, además, con un sanísimo ánimo de puesta al día y de revisión del mítico personaje que consigue que esta versión de la creación de Rob-Vel sea la mejor que he leído tras las de Franquin y el dúo Tome y Janry. (3-)
Respecto a La vida como viene, me vais a permitir que recicle la reseña que hice en su día:

¡Ojito! a lo largo de esta reseña puede darse información que quizás no hubieses deseado leer, es decir, que hay spoilers de esos.

Muchas son las lecturas que esperaban en una inmensa columna que no paraba de crecer, y pocas las elegidas para romper una sequía de varios días sin casi echarme una mala viñeta a los ojos. Y sin un criterio muy claro, salvo el del azar y, posiblemente, el destino, me encaré a La vida como viene (La vie comme elle vient), el último Lapinot aparecido en Francia y que recibí hace bien poco junto a un jugoso pedido de material francés.
Y nada más acabar su lectura, sólo puedo decir que estoy impresionado. Trondheim borda el que es, sin duda, el álbum más complejo y profundo de la serie. Una anodina fiesta de amigos se convierte en una tragedia que impele una reflexión como pocas veces se han visto sobre lo imprevisible de la vida, sobre nuestra poca consciencia de la tremenda fragilidad de una existencia que puede acabar de forma repentina, por la tontería más intranscedente. Trondheim une a los habituales protagonistas de la serie y los lanza contra la vida sin piedad, los enfrenta a sí mismos en un durísimo planteamiento de la vida, del amor y de la muerte de una lucidez apabullante. Para Trondheim, la pregunta ¿qué es la vida? sólo tiene una respuesta: ¿qué más da? Vívela. Quizás influido por la repentina muerte de Guy Vidal, el creador de Poisson Pilote, el creador de La Mazmorra cierra un ciclo completo en su vida como dibujante. Si Lapinot, les carottes de la Patagonie fue su escuela de dibujo (según cuenta, Menu le dijo que no sabría dibujar historieta hasta que no hubiese dibujado al menos 500 páginas, por lo que se embarcó en un proyecto sin guión previo precisamente con ese único objetivo), La vida como viene es el fin de un personaje que ha marcado profundamente su formación como autor.
Un álbum que, además, demuestra un dominio de la narrativa brillante, vibrante. Trondheim maneja a sus personajes en esta tragedia coral con una pasmosa facilidad hacia ese momento álgido de todo tragedia que se precie. Hacia un culmen dramático que apenas es esbozado, un flash que nos lleva al pasar la página a la dura realidad, a no creernos que sea posible que la muerte haya vuelto a visitar a un personaje de tebeo. Pero es precisamente en esas páginas finales donde el mensaje de este álbum todavía cobra más fuerza, donde la razón nos descubre la dura realidad de la vida: que es un suspiro que no debemos dejar pasar.
Uno de los álbumes del año con casi toda seguridad. (4)

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