Lecturas. Sunday

Es curioso que el género del western en el mundo de la historieta haya tenido muchas más obras maestras en Europa que en los USA. Una paradoja que quizás sea debida a la influencia decisiva del cine y la televisión, donde el género si que se desarrolló de forma profunda en el país que vivió ese periodo histórico, pero que en historieta apenas vio series de relativo interés, como Red Ryder o Cisco Kid. Sin embargo, la lista de obras de importancia en Europa es interminable, comenzando por las indispensables Blueberry, Tex o Comanche, pero siguiendo con un gran número de series, curiosamente con el común denominador de ser realizadas por autores españoles, entre los que destaca el grandioso Víctor de la Fuente, uno de los mejores dibujantes de la historia del cómic. Con guiones de Víctor Mora, de la Fuente llegó al western con Sunday, una obra que se enmarcaba dentro de la recuperación del género que llegaba desde Francia y que podría perfectamente encajar en la manida denominación de “western crepuscular”, contando la historia de un oficial del ejército yanqui que tras la guerra de secesión sigue la pista de su hijo desaparecido en una masacre en la que las tropas sudistas asesinaron a su mujer. Las doce historias que Mora creó conforman perfectamente la figura arquetípica del antihéroe de los 70, de un hombre que tiene una misión y que se enfrenta a diferentes problemas que llegan a él de forma casual, radicalmente distanciada del perfil del héroe clásico del género, que busca deshacer entuertos allá por donde va. Sirva como ejemplo la historia que abre el álbum, en la que el protagonista debe enfrentarse en México a unas tropas que le confunden con un líder revolucionario, en una estructura que se repetirá a lo largo de la serie, con guiones que siempre estimulan la reflexión sobre las miserias del ser humano.
Sunday bebe directamente del mejor cine de Boetticher o Hawks, desde Buchanan cabalga de nuevo a esa maravilla que es Eldorado para crear un excelente tebeo de género, pero en el que la maestría de Víctor de la Fuente actúa como un gigante amplificador. Su dibujo es sencillamente perfecto, de una calidad inconmensurable, en el que cada línea, cada gesto, está en el único sitio donde debe estar. Su línea ágil y dinámica compone una puesta de escena tan acertada como natural, con una narración aparentemente simple que sólo puede nacer de décadas de oficio.
Es posible que, leídas hoy, las historias de Sunday hayan perdido un poco su efectividad y que el paso del tiempo haya restado más que sumado a los guiones de Mora, quizás demasiado contagiados del famoso pesimismo vital de los 70, pero es indudable que la fuerza de los lápices de De la Fuente sigue ahí, impregnando cada viñeta y consiguiendo que la lectura de Sunday siga siendo una experiencia maravillosa para cualquier aficionado al cómic.
Y, en cualquier caso, un 10 para Glenat, que sigue con paso firme su tarea de recuperación de la mejor generación de autores que ha tenido este país, con una edición de una calidad de reproducción impecable a la que se le podría reprochar la ligera reducción respecto al tamaño original, aunque hay que reconocer que apenas afecta a la lectura. (4-)

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