Estimada Maruja

Estimada Maruja,

Soy asiduo lector de tus columnas y, como es habitual, tu artículo “G+H=ETARRA” publicado el pasado día 11 en EL PAÍS expresa plenamente lo que creo, que no hay adjetivo ni comparación suficiente para expresar el nivel de estulticia de ese grupo de seres aneuronales llamados terroristas. Pero en la calentura del momento, sueltas una frase que me deja estupefacto: “No servís ni para ilustrar historietas”.
Una frase que me deja alucinado y apesadumbrado. No es que me moleste que consideres que la historieta sea un arte de segunda o una expresión cultural poco importante. Al ninguneo del tebeo estoy acostumbrado y, a estas alturas, ni me sorprende ni me molesta, uno ya ha desarrollado callo para estas cosas. Pero pensar que esa frase, en el contexto en el que está, deja a los historietistas un peldaño por encima de los terroristas y otro por debajo de las hienas y gilipollas (dos colectivos a los que por cierto, se les pide excusas) me deja estupefacto. No es que tenga que justificar la calidad artística y profesional de los trabajadores de la historieta, es sencillamente que pensar que por el simple hecho de dibujar tebeos la calificación humana de un historietista está un poco por encima de la de un terrorista me parece un insulto y una humillación inconcebibles.
Con la riqueza que tiene la lengua castellana, expresar que el contenido neuronal de los cerebros de los terroristas tiende asintóticamente a cero es una tarea tan sencilla que me sorprende la necesidad de machacar y humillar a los que hacen tebeos.
Quiero creer que no es eso lo que se quería expresar, que desprecias los tebeos, vale, (estás en tu derecho, no me importa), pero que en ningún momento querías poner al historietista como ejemplo de estulticia humana comparable al de unos asesinos.
Sólo eso.
Un saludo
Álvaro Pons

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