Síntomas

Si les digo a ustedes que un político, de partido conservador para más señas, se deja fotografiar rodeado de tebeos en plena precampaña electoral… ¿se lo creerían?
Seguro que no. Es más, lo más probable es que me diesen unas palmaditas en la espalda mientras llaman rápidamente al hospital psiquiátrico más cercano mientras musitan lo de “si es que al final tanto tebeo no tenía que ser bueno…”.
Pero es cierto. Para comprobarlo no hay más que comprar EL PAÍS hoy y mirar la entrevista de contraportada, dedicada a Gabriel Elorriaga, Secretario de Comunicación del PP, que no sólo reconoce su afición a los tebeos, sino que se fotografía en una tienda de cómics delante de ejemplares de X-Men, Lobezno o 4-Fantásticos mientras sostiene un muñeco de Milú en los brazos.
Es verdad que algún malpensado pensará en una estrategia de desprestigio, pero servidor prefiere pensar que es tan sólo un síntoma más de que esto está cambiando, de la famosa “normalización” de la presencia del tebeo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Post Navigation