¡Chanquete ha muerto!

Atención: Spoilers gordos a partir de aquí. La lectura de este artículo desvela secretos terribles de la continuidad espacio-temporal de un famoso personaje de cómic de superhéroes. Consulte con su librero habitual antes de seguir la lectura.
¿Que hace un guionista de superhéroes cuando se queda sin ideas para su personaje?
Simple: lo mata.
Respuesta sencilla, pero que debe ser matizada, porque quizás no es tan fácil como parece. En el manga, esta solución es bien conocida: cuando una serie deja de funcionar o su autor se queda sin ideas, la serie se cancela, el autor se dedica a crear nuevos personajes y autores, editores y lectores se quedan tan contentos. Sin embargo, en el mainstream americano la situación es más complicada. El cómic de superhéroes se ha convertido en una especie de catálogo de franquicias donde los resultados económicos del personaje son infinitamente más importantes que los frutos artísticos. Si un guionista se queda sin ideas, sencillamente se le cambia, obligándole a cargar con años y años de continuidad, en un intento infinito de exprimir la gallina de los huevos de oro.
Pero casos se han dado donde la pobre gallina ya no da huevos ni metida en una prensa hidráulica, por lo que es necesaria una cirugía de choque para revitalizar al personaje. Por desgracia, la limitadísima imaginación de los guionistas americanos provoca que siempre se acuda a la misma opción: lo matamos, montamos una miniserie con cientos de crossovers sobre la muerte del personaje, lo resucitamos y lo seguimos con otra miniserie (con más cientos de crossovers) sobre su vuelta al mundo de los vivos. Total, los aficionados se lo tragan todo y están deseosos de gastarse su dinero una y otra vez en una historia repetida en la que sólo cambian los colores de los trajes.
Por mucho que nos intenten vender la muerte del Capitán América como una caso distinto, con connotaciones diferentes al ser un símbolo, etc, etc, existen pocas (o ninguna) diferencia entre esta muerte y otras famosas, como la de Superman. Y una conexión clarísima: vamos a ganar pasta como sea. Aunque eso sí, no somos tontos y dejamos la puerta abierta a una posible resurrección del personaje, que como bien ha declarado Joe Quesada, “nunca se sabe”.
¡Qué sorpresa! ¡Es posible que lo resuciten más adelante!… Claro que no tendrá nada que ver con la anunciada adaptación cinematográfica del personaje, por supuesto…
Al final de todo esto, la única conclusión que uno puede sacar es la preocupante carencia de ideas de los editores americanos, inmovilistas hasta la extenuación en su intento de exprimir franquicias sin el más mínimo interés por la historieta. Ahora se muere el Capi… dentro de tres meses lo resucitamos y ya pensaremos quién es el siguiente en morir, tras cobrar todo lo cobrable, por supuesto.
Algo bueno tiene: durante unos días los periódicos tienen una excusa perfecta para hablar de tebeos.

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